Impugnación a José Zacarías González del Valle por Manuel Costales y Luz y Caballero

Challenge to José Zacarías González by Manuel Costales y Luz y Caballero

Desafío a José Zacarías González de Manuel Costales e Luz y Caballero

1Falconeri Lahera Martínez*, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9254-2485

1Universidad de Holguín. Cuba.

*Autor para la correspondencia: falconerilm@uho.edu.cu

Resumen

El presente artículo analiza el contenido de nueve artículos publicados desde principios de agosto hasta finales de septiembre de 1838. El autor examina los posicionamientos teóricos opuestos que asumen el patriota Manuel Costales Govantes y el ecléctico José Zacarías González del Valle, en torno al sensualismo de Locke, el materialismo, el método experimental, las ciencias naturales, la educación patriótica de los jóvenes, el objeto de estudio de la Ideología y la Psicología y los avances de la Reforma educacional, protagonizada por Luz y Caballero. El autor centra su atención en el análisis de la refutación que despliega el gran maestro contra el “psicologismo” de José Zacarías González del Valle y el desarrollo de una teorización que traza las pautas epistemológicas, con las cuales direcciona y enriquece el proceso de formación y enseñanza de una filosofía independiente, ajustada a los intereses nacionales que crecen en Cuba entre 1838 y 1839.

Palabras clave: Educación patriótica, exclusivismo, Ideología; materialismo; Psicología

Abstract

This article analyzes the content of nine articles published from the beginning of August to the end of September 1838. The author examines the opposing theoretical positions taken by the patriot Manuel Costales Govantes and the eclectic José Zacarías González del Valle, regarding Locke's sensualism, materialism, the experimental method, the natural sciences, the patriotic education of young people, the object of study of Ideology and Psychology, and the advances of the educational reform led by Luz y Caballero. The author focuses on analyzing the refutation that the great teacher deploys against the "psychologism" of José Zacarías González del Valle and the development of a theorization that outlines the epistemological guidelines with which he directs and enriches the process of forming and teaching an independent philosophy, aligned with the growing national interests in Cuba between 1838 and 1839.

Keywords: Patriotic education, exclusivism, ideology materialism; Psychology

Resumo

Este artigo analisa o conteúdo de nove artigos publicados do início de agosto ao final de setembro de 1838. O autor examina as posições teóricas opostas assumidas pelo patriota Manuel Costales Govantes e pelo eclético José Zacarías González del Valle, a respeito do sensualismo de Locke, do materialismo, do método experimental, das ciências naturais, da educação patriótica dos jovens, do objeto de estudo da Ideologia e da Psicologia e dos avanços da reforma educacional liderada por Luz y Caballero. O autor concentra-se na análise da refutação que o grande mestre emprega contra o "psicologismo" de José Zacarías González del Valle e no desenvolvimento de uma teorização que delineia as diretrizes epistemológicas com as quais ele dirige e enriquece o processo de formação e ensino de uma filosofia independente, alinhada aos crescentes interesses nacionais em Cuba entre 1838 e 1839.

Palavras-chave: Educação patriótica, exclusivismo, ideologia, materialismo, psicologia.

Introducción

Los resultados expuestos en este artículo forman parte de una investigación histórico-filosófica, dirigida al enriquecimiento de los conocimientos sobre la formación y enseñanza de una filosofía  independiente en Cuba entre 1838 y 1840. El autor examina el despliegue conceptual que generan  nueve artículos publicados desde principios de agosto hasta finales de septiembre de 1838. Las publicaciones contienen los posicionamientos teóricos opuestos que asumen el patriota Manuel Costales Govantes y el ecléctico José Zacarías González del Valle, en torno al sensualismo de John Locke (1632-1704), el materialismo, el método experimental, las ciencias naturales, la educación patriótica de los jóvenes,  el objeto de estudio de la Ideología y la Psicología. El autor analiza las especificidades de la refutación que despliega Luz y Caballero contra el “psicologismo” de José Zacarías González del Valle. Asimismo, lidera el desarrollo de una teorización que traza las pautas epistemológicas, con las cuales direcciona y enriquece el proceso de formación y enseñanza de una filosofía independiente, ajustada a los intereses nacionales que crecen en Cuba entre 1838 y 1839.

Materiales y métodos

La búsqueda científica desplegada en este artículo es resultado de la aplicación de los métodos más ajustados a las características del tema. En su elaboración fue priorizado el procesamiento de las fuentes del conocimiento reunidas, mediante un exhaustivo análisis documental, que permitió la generalización de la información, mediante los procedimientos lógicos del conocimiento científico: análisis-síntesis, inducción-deducción. El autor seleccionó los materiales de trabajo, en correspondencia con las demandas del proceso investigativo y orientó la pesquisa hacia el cumplimiento del objetivo declarado.

Resultados y discusión

A principios de agosto de 1838 se incorpora a la Polémica filosófica Manuel Costales Govantes (1815-1866), integrante del movimiento de jóvenes liberales que defiende la concepción patriótica de Varela y enfrenta el eclecticismo. En esos momentos circula un artículo de Costales en La Habana, en el que su autor argumenta importantes criterios sobre la Necesidad del estudio de la Ideología para el de la Literatura. El problema de la correlación entre la Ideología como doctrina de las ideas y la Literatura, expuesto por Costales, sirve de pretexto a los promotores del eclecticismo cousiniano para orquestar una agresiva campaña contra el sensualismo de Locke, el materialismo y la educación patriótica de los jóvenes.

El excesivo intelectualismo de los eclécticos del momento, quienes conocen que Manuel Costales es un tenaz defensor de las ciencias naturales y el método experimental, cierran fila contra él para imponer en el pensamiento social un patrón de opinión en contra de la Ideología por sus vínculos con el sensualismo de Etienne Bonnot de Condillac (1715-1780) y a favor de la Psicología, como la ciencia que rige los estudios sobre la formación de las ideas en el intelecto humano, con lo cual acentúan las confusiones existentes en torno al objeto de estudios de ambas disciplinas científicas.

Bajo la fachada de una confrontación por las diferencias en la teorización sobre los respectivos objetos de estudio de la Ideología y la Psicología, emerge un “psicologismo moderado como una nueva manifestación del cousinismo en el contexto de la Polémica filosófica. Los representantes de la nueva variante del eclecticismo espiritualista, evitan el análisis objetivo de las coincidencias y distinciones de las diversas ciencias que estudian las ideas como fenómeno que acontece en el intelecto. Esas personalidades priorizan los ataques contra el empirismo, el materialismo, el método experimental, las ciencias naturales, la educación patriótica y los avances de la Reforma educacional protagonizada por Luz y Caballero. 

Como una expresión concreta del incremento de las diferencias teóricas entre los partidarios de Cousin en Cuba y los defensores del ideal patriótico liderados por Luz y Caballero, el 11 de agosto de 1838 el representante cubano de la escuela ecléctica José Zacarías González del Valle, con el seudónimo de El Ecléctico, publica en el Diario de la Habana, un artículo con el título Ideología y Literatura (2), con el que responde a Manuel Costales, que su deseo es “[…] servir en algún modo a la juventud de nuestra patria, salvando al mismo tiempo el estado actual de la filosofía”. (González del Valle, 1948a, p. 11). En realidad, El Ecléctico, perturbado por el avance de la divulgación de la filosofía de Condillac en La Habana, declara la guerra al sensualismo del siglo XVIII y muy alarmado por el temor que infunde la posibilidad de la expansión del empirismo, lo compara con el poderoso imperio comercial y militar del norte de África (siglo IX a. C.) y proclama la necesidad de su destrucción:

Al leer el título Ideología sospechamos que el autor pertenecía a la escuela de Condillac, puesto que la divisa corresponde al sistema decaído de la sensación y nos vino a la mente el delenda est Carthago, porque el lema ¡sólo! trae todos los resabios del estéril exclusivismo a que se condenó tan mal parada escuela, sin embargo de que por nuestros ojos han pasado elencos, donde se ha querido asociar esa enseña del siglo dieciocho con la de Psicología que usaremos conforme a los progresos de la Filosofía. (González del Valle, 1948a, pp. 11-12).

Asimismo, El Ecléctico rechaza lo que denomina “exclusivismo del sensualismo materialista” e insinúa que los elencos lucistas de 1834 y 1835 contienen esa influencia, y que mediante ellos “[…]  se ha querido asociar esa enseña del siglo dieciocho con la de Psicología que usaremos conforme a los progresos de la Filosofía”. (González del Valle, 1948a, p. 12).

El psicologismo moderado que José Zacarías González del Valle muestra en este momento de la Polémica filosófica, constituye una nueva manifestación del eclecticismo espiritualista. En sus publicaciones, el ecléctico cubano etiqueta la tesis de que desde la antigüedad el hombre es arrebatado por el furor de las abstracciones; por tanto, puede inclinarse por el arrebato psicológico. Por esa causa, expresa: “[…] podemos valernos de esta expresión, porque siendo la psicología el estudio de las ideas, claro es que el furor de las abstracciones se resuelve en el furor psicológico”. (González del Valle, 1948a, p. 13).

Las palabras José Zacarías González del Valle anuncian la intención de crear las condiciones teóricas, para hacer prevalecer en el pensamiento social una Psicología que pueda utilizarse para fundamentar el predominio del eclecticismo que introduce en Cuba. Del mismo modo, declara sin presentar pruebas suficientes, que la exposición de Costales acerca del desarrollo histórico de determinadas ciencias espirituales está plagada de errores, porque se apoya en verdades parciales que aquel convierte en verdades absolutas. También considera, que su contendiente confunde la “espontaneidad, precursora” y base de la reflexión, con la reflexión misma, razón por la cual no puede entender, que en la espontaneidad el entendimiento no se da cuenta de las verdades percibidas en la reflexión. El ecléctico habanero sostiene, que en el acto de la espontaneidad no hay diferencia esencial de hombre a hombre, porque ella está presente, de alguna manera, en todos; sin embargo, la reflexión es exclusiva para determinadas personalidades, y así explica ese fenómeno:

En el hecho de la espontaneidad no hay diferencia esencial de hombre a hombre: en el mismo grado la posee el hombre más sabio que el hombre más estúpido: constituye la unidad de la especie humana; la reflexión pertenece solamente a algunos hombres, es causa de los errores y de la variedad de opiniones; constituye la diversidad de la especie humana  […]. (González del Valle, 1948a, p. 15).

Desde ese posicionamiento, reprocha a Costales por representar el sensualismo, que aprueba el origen del conocimiento en las sensaciones. Cuestiona de modo superficial la validez del principio de la “utilidad” como guía y norte de las acciones porque no acepta la utilidad en su dimensión social, sino la utilidad desde un carácter individual. También lo critica, porque considera que Costales desconoce que un ecléctico es riguroso y exacto en las ideas, porque no se pierde en los pormenores del análisis al ascender de modo intuitivo al conocimiento; es decir, accede a la verdad sin el apoyo de los órganos sensoriales, al margen de las sensaciones y sin apelar a la experiencia. Por ello afirma, que hay “[…]   que recurrir a mil ideas intermedias para llegar al conocimiento de la verdad, que por un don especial de la divinidad le fue dado conocer a aquél intuitivamente”. (González del Valle, 1948a, p. 16). De esa forma, justifica su tesis apriorista, según la cual la base y origen de la poesía radica en una virtud espontánea e intuitiva que de manera exclusiva posee “[…] el entendimiento para conocer y comprender la verdad sin necesidad de intermedio alguno y sin pedirse ni darse cuenta de ella”. (González del Valle, 1948a, p. 16).

José Zacarías González del Valle, quien mantiene una intensa actividad académica en varias intuiciones de La Habana como la Real y Pontificia Universidad, mediante sus publicaciones busca la ampliación de la influencia del eclecticismo entre la juventud cubana y la opinión pública en general. Por esa razón aprovecha cualquier oportunidad para exponer sus postulados. Por consiguiente, despliega una batalla abierta contra todo pensamiento que resalte los valores de la ciencia y la filosofía vinculadas al sensualismo y el materialismo de los siglos XVII al XIX.

El 16 de agosto Manuel Costales inserta en el Diario de la Habana, el artículo Ideología y Literatura (3).  En esa publicación, Manuel Costales increpa a José Zacarías Gonzáles del Valle, que en su artículo del 11 de agosto se presenta como como “defensor de la juventud” y “salvador de una filosofía”, dominada por el empirismo de Condillac. Llaman la atención en su réplica tres reflexiones redactadas en forma de interrogantes muy agudas, que cierran el paso al intento del ecléctico de consolidarse como una autoridad filosófica, digna de ser escuchada y seguida, sus palabras así lo confirman: 

¿Y cuáles son los títulos con que V. se presenta para darse ese tono de magisterio e importancia? ¿Cuál es el ataque que ha sufrido la filosofía actual para que V. se nombre su salvador? ¿Cuáles son los principios que V. ha difundido, las doctrinas que ha establecido, los fundamentos que ha expuesto, las razones que ha esforzado, los argumentos que ha producido, para decir ante el público que le escucha: “voy a servir a la juventud de mi patria, voy a salvar el estado actual de la filosofía?” (Costales, 1948b, p. 19).

Desde ese posicionamiento, Costales defiende el sistema sensualista, declarándolo inexpugnable “[…] porque está fundado en la observación de los hechos, en la naturaleza misma, y por consiguiente jamás podrá el hombre destruirlo”. (Costales, 1948b, pp. 20-21). También expone que es una superficialidad del ecléctico haber sospechado que él pertenece a la escuela sensualista y que es discípulo de Condillac, solo por el título de Ideología otorgado a su artículo. Asimismo, considera, que la Ideología no es la bandera del siglo dieciocho y la Psicología es la ciencia que trata del origen y enlace de las ideas. Los errores del conocimiento nunca son parte de la ciencia, sino de su historia.

Costales niega que en su propio discurso filosófico existan distorsiones del lenguaje, porque él comprende que para hablar bien hay que apelar a la Gramática y para estudiar Química es necesaria la Ideología. De ningún modo, acepta que él confundiera la espontaneidad, precursora y base de la reflexión, con la reflexión misma. También refuta la tesis ecléctica de que quien no es exacto en las ideas no es poeta, y afirma: “Si el poeta no fuera exacto en sus ideas ningún mérito tendrían sus composiciones”. (Costales, 1948b, p. 24). Además, plantea que en el mundo del arte no abundan los buenos poetas porque muchos de ellos, impresionados por sus fantásticas ideas, desconocen la belleza de la  naturaleza y crean un medio “[…] ilusorio, y acostumbrados a extravagancias y visiones, no pudieron luego contener el vuelo de sus abstracciones, y cayeron en el delirio”. (Costales, 1948b, p. 24). Y, concluye su artículo con una profunda reflexión:

Quítese a la poesía la exactitud de las ideas, despójesele de este mérito, y será nulo, insignificante y efímero su triunfo. Las ciencias no les deben ni una sola verdad a los poetas; antes por el contrario, ellos necesitan de todo su auxilio para instruir e interesar con su canto a los mortales. Falso es, por consiguiente, que el poeta, según V. dice, llegue al conocimiento de la verdad intuitivamente sin necesidad de ideas intermedias, y bastante singular y peregrino que, tratando de materias filosóficas, diga que Dios habla por boca del poeta. Semejante delirio no merece refutación. (Costales, 1948b, pp. 24-25).

El artículo de Costales provoca otra respuesta de José Zacarías González del Valle, quien inserta el día 24 de agosto de 1838 una nueva publicación con el título de Ideología y Literatura (4), en el Diario de la Habana, presentándose con el seudónimo de El Ecléctico. En este nuevo artículo, González del Valle se pierde en una tediosa exposición de supuestas insuficiencias teóricas de su contrario y no ofrece una respuesta argumentada que revele su dominio del objeto de estudio de la Ideología y la Psicología.

El Ecléctico, sin tener en cuenta la negativa de Costales a considerar la Ideología como “bandera del siglo dieciocho”, sino como ciencia que estudia el origen y enlace de las ideas que tienen su fundamento en la naturaleza, extrae un fragmento de su último artículo y lo descontextualiza, el fragmento es el siguiente: “Que las ideas se adquieran por los sentidos o por el espíritu, sin auxilio mediato de aquéllos, no contribuye a la Ideología como la enseña del siglo pasado, puesto que el nombre de Psicología no denomina esencialmente la ciencia, sino que la determina con más extensión”. (González del Valle, 1948b, pp. 27-28). Después de interpretar las palabras de Costales según sus conveniencias, concluye que si la Psicología determina la ciencia con más extensión, es porque la Ideología no logra determinarla como es debido; “[…] luego sólo el título de Ideología induce a creer que es exclusivista y sensualista el señor Costales: luego no fue irreflexiva mi sospecha: luego Delenda est Carthago”. (González del Valle, 1948b, p. 28). 

De acuerdo con José Zacarías González del Valle, el exclusivismo (empirismo materialista) es fecundo en errores y desaciertos, porque “(…) en moral produjo el egoísmo, en política la anarquía y la disolución de la sociedad; la destrucción y aniquilamiento completo de la religión; y la pobreza y mezquindad en las artes y poesía”. (González del Valle, 1948b, p. 28). Desde ese posicionamiento, el ecléctico afirma que los poetas alcanzan verdades que no son fruto de su reflexión ni son resultado de su voluntad cuando, dominados por la inspiración y el entusiasmo invocan a Dios; “[…] porque Dios es la sustancia y causa de las verdades. Así, pues, filosóficamente como en cualquier otro modo, pues la verdad es una. Dios mismo se expresa por los grandes poetas”. (González del Valle, 1948b, p. 29). En otros fragmentos, González del Valle repite criterios expresados en su primer artículo para intentar empañar la imagen de Costales ante los jóvenes, pero sin aportar una teorización de importancia para el enriquecimiento del pensamiento filosófico que él defiende. 

El 13 de septiembre de 1838 Manuel Costales publica, en el Diario de la Habana, un nuevo artículo con el título Ideología y Literatura (5), en el cual repasa las principales insuficiencias teóricas y las distorsiones propaladas contra el sensualismo y el método de la observación en la publicación de José Zacarías González del Valle del 24 de agosto. Costales, reflexiona acerca del objeto de la Ideología y la Psicología, pero lo más importante es que deja bien clara su posición empirista de avanzada, al respecto expone: 

La Ideología trata del origen y enlace de las ideas; este mismo es el objeto de la Psicología: buscar como origen de las ideas otra cosa distinta de las sensaciones, pretender hallarlo fuera de la observación y de la experiencia que son no sólo el punto de partida sino el fundamento de nuestros conocimientos, no es por cierto una clasificación esencial de la ciencia, no es tampoco un descubrimiento ni una revolución que promete abundantes y sazonados frutos. (Costales, 1948c, pp. 35-36).

La teorización en torno al objeto de la Ideología y la Psicología no se explica con suficientes argumentos por parte del ecléctico. Ante esa situación,  Costales critica al presuntuoso oponente, que pretende engañar a los jóvenes con el falso lema de cambiar el “estado de la filosofía”, para referirse a su enfrentamiento a la concepción acerca de la observación y el experimento que se enseña en la cátedra de Filosofía del convento de San Francisco. Costales aclara, desde su empirismo materialista, que las coincidencias existentes, en aquel momento histórico, entre el objeto de la Ideología y el de la Psicología respecto del estudio de las ideas no justifica la búsqueda del origen de las ideas al margen de las sensaciones. La formación de las ideas no es posible estudiarla fuera de la observación y la experiencia, porque las mismas “[…] son no sólo el punto de partida sino el fundamento de nuestros conocimientos, no es por cierto una clasificación esencial de la ciencia, no es tampoco un descubrimiento ni una revolución que promete abundantes y sazonados frutos”. (Costales, 1948c, p. 36).

En otro fragmento del artículo Costales rechaza el criterio del ecléctico que declara una identidad entre la historia de las ciencias y la historia del género humano, porque mientras la primera permite revelar los errores que impiden el descubrimiento de la verdad y aporta los medios para investigarla, la segunda refleja los hechos referidos a asuntos de índole social. “Debemos estudiar, sin embargo, la historia de las ciencias porque de su examen resulta el logro de un buen método, y proporcionándonos el conocimiento del error, nos proporciona forzosamente el de la verdad”. (Costales, 1948c, p. 39).

También opugna la visión subjetivista del ecléctico sobre la identificación de las abstracciones con las ideas, rechaza su opinión sobre la solución de los problemas de las abstracciones desde la Ideología, objeta la identificación de la espontaneidad con la reflexión, niega la existencia de errores absolutos y rechaza el criterio ecléctico de que es imprescindible la Ideología para entender Química y para hablar bien o mal. Con relación a los dos primeros asuntos objetados responde: “Las abstracciones son un acto de nuestra alma por el cual consideramos una propiedad o un objeto como existentes por sí solo; por consiguiente las abstracciones, señor Ecléctico, no son ideas”. (Costales, 1948c, p. 40).

Con relación a los demás asuntos refutados alega, que la espontaneidad y la reflexión son operaciones de la conciencia diferentes, pero introduce la siguiente aclaración: “(…) entendiendo por espontaneidad la misma voluntad, es decir, el acto de nuestra alma por el cual queremos o no queremos alguna cosa. “Si hay errores absolutos. No admito clasificación alguna del error; para mí el error es siempre error”. (Costales, 1948c, p. 40).

Con relación, al último asunto considera que la Química es una ciencia que investiga los principios constitutivos de las sustancias y cuerpos, apoyada en diversas combinaciones para producir otros nuevos, examinándolos, comparándolos y observando la recíproca influencia que en sí tienen. Por consiguiente, para conocer bien esa ciencia se necesita la Ideología. “Para hablar bien se necesita no sólo la gramática de la lengua, sino también la ideología, pues es constante que sin ésta no hay exactitud en las ideas, ni acierto en el raciocinio”. (Costales, 1948c, p. 41).

Luz y Caballero interviene en la disputa para enriquecer el análisis del tema, por esa causa el 21 de septiembre de 1838 publica en el Diario de la Habana el artículo: Ideología y Literatura (6), y firma con el seudónimo de Un amante de la verdad. En el texto critica la visión ecléctica acerca de la correlación entre la Ideología y la Literatura, presentada por José Zacarías Gonzáles del Valle. El maestro critica la impugnación del ecléctico contra el artículo de Manuel Costales, sobre la necesidad del estudio de la Ideología para la comprensión de la Literatura. Además, refuta la autopresentación del ecléctico como “salvador de la filosofía”. Asimismo, revela que uno de sus propósitos fue tergiversar, ante los jóvenes, el conocimiento del objeto de la Ideología como ciencia filosófica que estudia la génesis de las ideas. Por esa causa, rechaza la superficialidad con la cual el ecléctico explica que la Ideología es la divisa del sensualismo y le aclara al ecléctico el significado de ese término: “[…] la palabra ideología quiere decir: aquella parte de la filosofía que trata del origen de nuestras ideas; con ella no se especifica el medio como se adquieren, pues este conocimiento es el resultado de su estudio. (Luz y Caballero, 1948a, p. 44).

El artículo descubre las confusiones de José Zacarías González del Valle acerca del círculo de problemas que estudia la Ideología y la Psicología, y precisa que otro propósito del ecléctico es evitar que los lectores vinculen los estudios ideológicos y psicológicos al sensualismo de Condillac; por consiguiente, considera que aquel se comporta de manera superficial, al plantear que Costales no debe usar la palabra ideología porque es patrimonio teórico del siglo XVIII.

La posición del ecléctico revela su pobre dominio acerca del origen de las ideas, y esto prueba que conoce muy poco sobre Ideología, y que teme la divulgación del sensualismo de Condillac; por consiguiente, quien firma con el seudónimo de El Ecléctico “[…] no es ecléctico, sino un sistemático acérrimo defensor del espiritualismo; luego no es el deseo de propagar la ilustración el que mueve su pluma; luego no es Cartago a la que hay que destruir, sino al que se llama Ecléctico”. (Luz y Caballero, 1948a, p. 45).

Desde esa perspectiva, declara que José Zacarías González del Valle comete el error de identificar el significado del concepto abstracción con el de idea. Él no comprende que la abstracción, como operación del alma, considera la propiedad de un objeto como existe por sí sola, porque ha acomodado el significado de esta palabra, a su sistema, y ha confundido “[…] los medios de que nos valemos para adquirir las ideas con las ideas mismas”. (Luz y Caballero, 1948a, p. 45).

También considera, que el ecléctico se equivoca cuando sostiene que no hay diferencias entre la historia de las ciencias y la del género humano. En este sentido, descubre otro gran error, pero él asegura que existe una marcada diferencia entre la historia de las ciencias y la historia del género humano. Según su criterio, las ciencias están direccionadas por principios exactos; es decir, los errores sólo pertenecen a su historia. Asimismo, aclara que la historia del género humano comprende un variado conjunto de problemas sociales, ajenos al ámbito de las ciencias; entonces, existen grandes diferencias entre la historia de las ciencias y “[…] la del género humano; luego el señor Sistemático no ha comprendido lo que sobre esto le ha dicho el señor M. Costales o es tenaz y rebelde a la fuerza de la razón y a las convicciones del raciocinio”. (Luz y Caballero, 1948a, pp. 44-45). Los desaciertos teóricos de José Zacarías González del Valle, le impiden superar desde el punto de vista crítico las posiciones filosóficas de Manuel Costales.

Del mismo modo, reflexiona que el principal mérito del historiador y del filósofo es ser exacto en las ideas y de ello depende que sus producciones se alejen de las equivocaciones; por consiguiente, plantea: “Esto mismo decimos del poeta, pues siendo las palabras la expresión de nuestras ideas, si aquéllas no son exactas tampoco lo serán éstas”. (Luz y Caballero, 1948a, p. 46). Eso significa que cuando los poetas no expresan sus ideas con exactitud, sus producciones caen en graves extravíos. Luz y Caballero cierra su reflexión con el siguiente dictamen:

El verdadero filósofo busca siempre la exactitud y la verdad combatiendo el error donde quiera que se encuentre, donde quiera que lo proteja el amor propio, y como el señor Sistemático sostiene ciegamente que para ser poeta es necesario ser inexacto, o lo que es lo mismo, cometer errores, sacamos en consecuencia que el señor Sistemático es antifilosófico, y siéndolo no lo consideramos como hombre que busca imparcialmente la verdad  […]. (Luz y Caballero, 1948a, p. 46).

El análisis general del artículo culmina con un reconocimiento a la labor educativa de Costales, quien alienta la juventud de la patria para que actúe siempre con arreglo a los principios del rigor en la ciencia, piense con exactitud, realice sus producciones con el reconocimiento de los hombres dignos y contribuya “[…] de este modo a los adelantos de las ciencias y a los progresos de la ilustración”. (Luz y Caballero, 1948a, p. 47).

El 27 de septiembre de 1838 José Zacarías González del Valle, con el seudónimo de El Ecléctico, presenta el artículo: Ideología y Literatura (7), desde el Diario de la Habana. El ecléctico ataca la concepción de Costales acerca de las ideas como imágenes subjetivas de los objetos de la realidad en la conciencia, por estar alineada con las más significativas posiciones del empirismo materialista. En este sentido, desde un idealismo despojado de argumentos científicos, el ecléctico cubano decide “corregir el error” y comenta que el entendimiento discurre a partir de juicios concretos, sintéticos y determinados, traducidos por el lenguaje en proposiciones también sintéticas y determinadas, como por ejemplo: “el cuerpo existe”, “yo existo”, “Dios existe”, etcétera, desde ese posicionamiento plantea:

Al considerar el entendimiento estas proposiciones, desembaraza su parte necesaria y general de su parte contingente y particular; y forma juicios generales; el lenguaje que sigue sus pasos los expresa por proposiciones también generales, como no hay cuerpo sin espacio, no hay modificación sin sujeto, etcétera, pero estas proposiciones, signos de los juicios anteriores, encierran todavía muchos elementos; el entendimiento abstrae estos elementos para considerarlos separadamente, y estos elementos o abstracciones son los que llamamos ideas; así, pues, no sólo las abstracciones son ideas sino que, a excepción de las ideas absolutas y necesarias, todas las ideas son abstracciones, por consecuencia el furor de abstracciones se resuelve en el furor ideológico. (González del Valle, 1948c, pp. 53-54).

El 27 de septiembre de 1838 Luz y Caballero, con el seudónimo de El amigo de la juventud, inserta en el Diario de la Habana el artículo Encuesta sobre las ideas (8). El texto, aunque breve, continúa la crítica a José Zacarías Gonzáles del Valle, quien descalifica la publicación de Manuel Costales del día 21 de septiembre de 1838, para descubrir ante los jóvenes su adhesión al eclecticismo y el idealismo. Por esa razón, el maestro cubano lo conmina a responder las siguientes interrogantes y reflexiones, las cuales se reproducen de manera íntegra por su elevado valor epistemológico:

Señor Ecléctico: Movidos por el interés que nos ha causado la cuestión suscitada por V. contra el señor M. Costales, y deseando ilustrar la materia con algunas observaciones, le suplicamos encarecidamente nos responda a las siguientes preguntas, pues deseamos saber su modo de pensar antes de emitir nuestra opinión: 1ª. Qué entiende por idea y por abstracción, y si admite diferencia entre estas dos palabras. 2ª. Si el verdadero filósofo debe o no estudiar el origen de nuestras ideas. 3ª. En el caso de contestar afirmativamente la anterior pregunta, si admite o no que éstas se adquieran por los sentidos. 4ª. Si niega que nuestras primeras ideas reconocen por causa las sensaciones, explique, con arreglo a las doctrinas filosóficas que profesa, la causa de ser tan limitados en sus facultades intelectuales los sordomudos de nacimiento. 5ª. Si las ideas de justicia, de bondad, etcétera, son innatas, o el resultado de comparaciones después de ejercitar el hombre sus sentidos; y si estas ideas se pueden tener sin que se represente algún objeto a nuestra alma. 6ª. Siendo las ideas un resultado del ejercicio de las facultades intelectuales, si este ejercicio puede verificarse sin el intermedio del cerebro y de los nervios, y si nuestra alma procede aisladamente en las operaciones del pensamiento. 7ª. Si niega la anterior pregunta, explique, en cuanto diga relación con la filosofía y conforme a las doctrinas que sigue las causas de las locuras y del idiotismo, diciéndonos al mismo tiempo si los idiotas tienen idea de Dios, de justicia, de bondad, y demás ideas abstractas cuyo origen parece quiere negar absolutamente a los sentidos. (Luz y Caballero, 1948b, pp. 57-58).

Las interrogantes y reflexiones expuestas fijan, en la opinión pública cubana, la avanzada posición materialista de Luz y Caballero al explicar el problema del origen de las ideas, la génesis del conocimiento, el papel de las sensaciones en la aprehensión del saber y la naturaleza cognoscitiva de las mismas. El reconocido filósofo cubano, refuerza su concepción acerca del conocimiento como un proceso epistémico que transita de lo particular a lo general, y de este a los nuevos particulares; es decir de la percepción directa de los objetos y fenómenos a las abstracciones, y luego a los hechos. De ese modo, en el texto defiende la tesis acerca de las sensaciones como el punto de partida del conocimiento humano y fuente esencial para la formación de las ideas. Asimismo, consolida la tesis de que el conocimiento discurre por el intermedio de la actividad psíquica, cuyo centro radica en el cerebro. De esa manera, enriquece su progresivo posicionamiento materialista acerca de las sensaciones como las causales fundamentales de las imágenes que conforman el pensamiento. 

La polémica en torno al problema de la correlación entre la Ideología como doctrina de las ideas y la Literatura, que expone Manuel Costales a principios del mes de agosto de 1838, discurre por un pedregoso camino. En la confrontación, José Zacarías González del Valle evade la discusión en torno a los temas derivados del debate central y dirige todos sus esfuerzos a exaltar “supuestas insuficiencias teóricas del sensualismo”, distorsionando hasta donde fue posible el valor epistemológico del método de la observación para la investigación científica.

Ante la insistencia del eclético José Zacarías Gonzáles del Valle de continuar desvirtuando el empirismo y acusando a sus promotores de defender el sistema de la sensación, que conduce al materialismo, Manuel Costales responde desde el Diario de la Habana con su cuarto artículo sobre Ideología y Literatura (9) el día 28 de septiembre de 1838. En la publicación aclara, que al defender el tema objeto de discusión, él no ha sido eco de persona alguna, sino que ha sostenido posiciones de la ciencia con criterio propio, y reta al ecléctico para ventilar ante el público las diferencias en la Real y Pontificia Universidad, pero el ecléctico decide no responder.  

Tanto Manuel Costales como Luz y Caballero revelan las inconsistencias teóricas de El Ecléctico y lo descalifican como “guía ideológico de la juventud” y “salvador de la filosofía”, al mismo tiempo, realizan una intensa teorización en la cual ofrecen sólidos argumentos que contribuyen a conformar un primer acercamiento, desde la ciencia, al círculo de problemas que estudian la Ideología y la Psicología, y la correlación entre ellas y las demás ciencias. De ese modo, José Zacarías González del Valle, desarmado en el debate se queda sin argumentos y se abstiene de volver a discutir sobre este tema.

Desde mediados de septiembre de 1838, con el inicio del curso de Filosofía en el convento de San Francisco, se abre un nuevo escenario de debate académico. A partir de ese momento, los diversos temas que Luz y Caballero trata en sus publicaciones, comienzan a pasar la prueba del análisis y la discusión colectiva, en las concurridas clases que se organizan en aquella institución, con lo cual el proceso de formación y enseñanza de la nueva filosofía autónoma recibe un impulso más pronunciado.

Conclusiones

El desarrollo conceptual que generan las publicaciones objeto de estudio contienen los posicionamientos teóricos opuestos que asumen el patriota Manuel Costales Govantes y el ecléctico José Zacarías González del Valle, en torno al sensualismo de Locke, el materialismo, el método experimental, las ciencias naturales, la educación patriótica de los jóvenes,  el objeto de estudio de la Ideología y la Psicología. El artículo cumple el propósito de descubrir las especificidades de la refutación que despliega Luz y Caballero contra el “psicologismo” de José Zacarías González del Valle, desde el cual etiqueta la tesis de que desde la antigüedad el hombre es arrebatado por el furor de las abstracciones. El ecléctico afirma que desde la antigüedad los investigadores priorizan las abstracciones y las acciones psicológicas como medios de solución a los problemas que estudian,  para justificar el desarrollo de una Psicología que pueda utilizarse para fundamentar el eclecticismo espiritualista.

Luz y Caballero hace suyas las concepciones empiristas y materialistas de Manuel Costales y defiende el criterio de que las coincidencias existentes, en aquel momento histórico, entre el objeto de la Ideología y el de la Psicología respecto del estudio de las ideas no justifica la búsqueda del origen de las ideas al margen de las sensaciones. Por consiguiente, ofrece suficientes argumentos que demuestran que la formación de las ideas no es posible estudiarla fuera de la observación y la experiencia, porque ambas no solo son punto de partida sino el fundamento de todos los conocimientos humanos. De esa manera, opugna al ecléctico desde una avanzada posición materialista sobre el problema del origen de las ideas, la génesis del conocimiento, el papel de las sensaciones en la aprehensión del saber y la naturaleza cognoscitiva de las mismas. Además, refuerza su concepción acerca del conocimiento como un proceso epistémico que transita de lo particular a lo general, y de este a los nuevos particulares; es decir de la percepción directa de los objetos y fenómenos a las abstracciones, y luego a los hechos. De ese modo, defiende la tesis acerca de las sensaciones como el punto de partida del conocimiento humano y fuente esencial para la formación de las ideas. Asimismo, consolida la tesis de que el conocimiento discurre por el intermedio de la actividad psíquica, cuyo centro radica en el cerebro. De esa manera, enriquece su progresivo posicionamiento materialista acerca de las sensaciones como las causales fundamentales de las imágenes que conforman el pensamiento.

Tanto Manuel Costales como Luz y Caballero trabajan en función de consolidar la educación patriótica de los jóvenes y fortalecer los avances de la Reforma educacional,  en especial la enseñanza y divulgación de su nueva filosofía, cuyo centro académico radica en la Cátedra de Filosofía del convento de Sanfrancisco.

El maestro cubano, demuestra que José Zacarías González del Valle adopta una posición errónea al de identificar el significado del concepto abstracción con el de idea, para acomodarlo a los intereses de su sistema. Él desliz del ecléctico radica en no asumir la abstracción como operación del alma que permite adquirir las ideas, confundiéndola con las ideas mismas.

Luz y Caballero refuta la autopresentación del ecléctico como “salvador de la filosofía”, para que los jóvenes lo consideren un filósofo que posee toda la verdad acerca del objeto de la Ideología como ciencia filosófica que estudia la génesis de las ideas. Por esa causa, determina las confusiones de José Zacarías González del Valle acerca del círculo de problemas que estudian la Ideología y la Psicología. Las publicaciones del maestro analizadas contienen los primeros argumentos que le permiten al maestro establecer las pautas teóricas que distinguen los objetos de estudio de la Ideología y la Psicología. Asimismo, descubre que el propósito del ecléctico es evitar que los lectores vinculen los estudios ideológicos y psicológicos al sensualismo de Condillac o se acerquen más a las posiciones del empirismo materialista de Locke.

Las publicaciones de Luz y Caballero analizadas trascienden porque contienen una contundente impugnación al espiritualismo embozado del ecléctico cubano José Zacarías González del Valle, quien pretendía presentar el eclecticismo espiritualista como la doctrina filosófica que representaba los intereses ideológicos, políticos, sociales y culturales generales del país. 

Desde mediados de septiembre de 1838, con el inicio del curso de Filosofía en el convento de San Francisco, se abre un nuevo escenario de debate académico. A partir de ese momento, los diversos temas que Luz y Caballero trata en sus publicaciones, comienzan a pasar la prueba del análisis y la discusión colectiva, en las concurridas clases que se organizan en aquella institución, con lo cual el proceso de formación y enseñanza de la nueva filosofía autónoma recibe un impulso más pronunciado. De esa manera, el notable maestro lidera el desarrollo de una teorización que traza las pautas epistemológicas, con las cuales direcciona y enriquece el proceso de formación y enseñanza de una filosofía independiente, ajustada a los intereses nacionales que crecen en Cuba entre 1838 y 1839. 

Referencias

Costales Govantes, M. (1948a). Ideología y Literatura (1). Necesidad del estudio de la Ideología para  el  de  la  Literatura. (La Siempreviva, t. I, p. 13, 1838). Ideología. En: La Polémica filosófica, (pp. 3-8, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

Costales Govantes, M. (1948b). Ideología y Literatura (3). (Diario de la Habana, agosto 16 de 1838). Ideología. En: La Polémica filosófica, (pp. 17-25, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

Costales Govantes, M. (1948c). Ideología y Literatura (5). (Diario de la Habana, septiembre 13 de 1838). Ideología. En: La Polémica filosófica, (pp. 33-41, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

Costales Govantes, M. (1948d). Ideología y Literatura (9). (Diario de la Habana, septiembre 28 de 1838). Ideología. En: La Polémica filosófica, (pp. 59-60, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

González del Valle, J.Z. (1948a).  Ideología y Literatura (2). (Diario de la Habana, agosto 11 de 1838). Ideología. En: La Polémica filosófica, (pp. 9-16, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

González del Valle, J.Z. (1948b).   Ideología y Literatura (4). (Diario de la Habana, agosto 24 de 1838). En: La Polémica filosófica, (pp. 25-32, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

González del Valle, J.Z. (1948c). Ideología y Literatura (7). (Diario de la Habana, septiembre 27 de 1838). En: La Polémica filosófica, (pp. 49-56, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

Luz y Caballero, J. de la. Ideología y Literatura (6). (1948a). (Diario de la Habana, 21 de septiembre de 1838). En: La Polémica filosófica, (pp. 42-48, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana.

Luz y Caballero, J. de la. (1948b). Encuesta sobre las ideas (8). (Diario de la Habana, 27 de septiembre de 1838). En: La Polémica filosófica, (pp. 97-98, Vol. III. Tomo II). Universidad de La Habana, 1948b.

Conflicto de intereses

El autor declara que no existen conflictos de interés