Civismo, libertad y pedagogía en Universidad del Aire (1949-1952)

Civism, freedom and pedagogy at Air University (1949-1952)

Civismo, liberta e pedagogia e Universidade de Aire(1949-1952)

1Paul Sarmiento Blanco, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4022-8486

1Yenicey Tamayo Serrano, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9254-5010

1Leidiedis Góngora Cruz*, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5870-1606

1Universidad de Holguín. Cuba.

*Autor para la correspondencia: lgongora@.uho.edu.cu

 

Resumen

El presente artículo aborda las problemáticas referentes a los temas sobre el civismo y la libertad desde la pedagogía y las tendencias políticas en uno de los espacios educativos y de pensamiento más importante en nuestro país durante la República burguesa: la revista Universidad del Aire, en el periodo comprendido entre 1949-1952.Al consultar los diversos documentos históricos que guardan el legado de esta publicación, en forma de conferencias radiales se puede apreciar el profundo apego a la cultura nacional y a la soberanía cubana de sus principales intelectuales. El objetivo del artículo es analizar las principales manifestaciones de las corrientes cívicas, libertarias y políticas que movieron el pensamiento de la época.

Palabras clave: civismo; nación; libertad; pedagogía; pensamiento; filosofía

 

Abstract

This article approaches the relating problems to the topics about the civism and the freedom from the pedagogy and the political tendencies in one of the educational spaces and of more important thought in our country during the bourgeois Republic: the magazine University of the Air, in the period understood among 1949-1952. When consulting the diverse historical documents that keep the legacy of this publication, in form of radial conferences you can appreciate the deep attachment to the national culture and the Cuban sovereignty of their main intellectuals. The objective of the article is to analyze the main manifestations of the civic, liberal and political currents that moved the thought of the time.

Key words: civism; nation; freedom; pedagogy; thought; philosophy

 

Resumo

Este artigo chega os problemas relativos aos tópicos sobre o civismo e a liberdade da pedagogia e as tendências políticas em um dos espaços educacionais e de pensamento mais importante em nosso país durante a República burguesa: a Universidade de revista do Ar, no período entendido entre 1949-1952. Ao consultar os documentos históricos diversos que mantêm o legado desta publicação, em forma de conferências radiais você pode apreciar o anexo fundo à cultura nacional e a soberania cubana dos intelectuais principais deles/delas. O objetivo do artigo é analisar as manifestações principais das correntes cívicas, liberais e políticas que moveram o pensamento do tempo.      

Palavras-chave: civismo; nação; liberdade; pensamento; filosofia

 

Introducción

Adentrarse en los estudios del civismo, la libertad y la pedagogía en los marcos del pensamiento cubano durante la República burguesa entre 1902-1958, constituye un desafío intelectual, sobre todo si se trata de una etapa trascendental para entender los cambios que ocurren en la mentalidad del cubano como sujeto portador de ideales de civismo, cultura nacional y magisterio. En este sentido, en las décadas del 40 y 50 se acrecienta la crisis de la democracia liberal con el fracaso del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), en el poder. En este complejo contexto, un programa radial educativo, Universidad del Aire se instituyó como espacio de debate cultural y político –creado por el destacado intelectual Jorge Mañach Robato –para polemizar, con los más notorios pensadores e intelectuales del patio, sobre temas puntuales de la realidad cubana, latinoamericana y mundial.

La forma de llevar a cabo la diversidad de los conocimientos y los más actualizados descubrimientos de la ciencia, la cultura y los métodos de enseñanza de la época, rompieron cánones establecidos en la pedagogía y filosofía moderna a fines de los años cuarenta y principio de los cincuenta en Cuba. Aun cuando era un programa de élite, exclusivo a sectores ilustrados de la sociedad republicana cubana, la Universidad del Airerompió paradigmas.

Materiales y métodos

Para el estudio del tema se emplearon métodos de investigación teóricos como la crítica de fuentes y el hermenéutico. El primero de estos consistió en la elaboración de inferencias a partir de los datos empíricos y las elaboraciones teóricas contenidas en las fuentes bibliográficas y documentales consultadas. El segundo propició a través del análisis de los diferentes textos de la Universidad del Aire, el contenido y el discurso, determinar la confiabilidad del mismo y los intereses clasistas y políticos que representaba. En este caso la mayoría de las fuentes primarias consultadas fueron los cuadernos de la Universidad del Aire entre 1949-1952. Por consiguiente, los autores priorizaron el procesamiento de diversas fuentes del conocimiento reunidas, mediante un profundo análisis documental que incluyó todos los números de la revista Universidad del Aire (1949-1952) consultados en los archivos de la Biblioteca Provincial “Alex Urquiola” de Holguín y en el Fondo de Donativos y remisiones del Archivo Nacional de Cuba.

En todos los números consultados se ficharon, examinaron y dilucidaron elementos de las diferentes tendencias del pensamiento político cubano y su relación con el civismo, la libertad y la pedagogía del periodo analizado. Al mismo tiempo, los autores priorizaron el procesamiento de disímiles fuentes del conocimiento aglutinadas, mediante una profundo exploración documental, que permitió la generalización de la información, a través de procedimientos lógicos del conocimiento científico: análisis-síntesis, inducción-deducción. Conjuntamente, seleccionaron los materiales de trabajo, en correspondencia con las exigencias del proceso investigativo y orientaron el mismo hacia el cumplimiento del objetivo declarado.

Resultados y discusión

El proyecto de programa educativo-pedagógico Universidad del Aire fue creado el 13 de diciembre de 1932 y se convirtió en uno de los espacios culturales y educativos radiofónicos de mayor empuje en medio del complejo panorama de la dictadura de Gerardo Machado.  Las alocuciones se ofrecieron dos veces por semana en la emisora CMBZ –más conocida como Mil Diez –, propiedad de M. y G. Salas, y posteriormente se trasmitieron por la CMQ.  Su principal organizador fue el ensayista, escritor e intelectual Jorge Mañach, una de las figuras más relevantes de la cultura cubana durante la República, quien fungió como director permanente. (Norat, 2018, p.22)

Mañach, al lado de otros escritores y pedagogos cubanos, no anhelaron sentenciar conocimientos minuciosos y profundos, sino acercarse a los más variados saberes universales y nacionales.  Al examinar las cataduras que definieron este proyecto en su primera época, destaca la intención de imprimir las conferencias pronunciadas.  De esta forma, salieron los Cuadernos de la Universidad del Aire, que recogían cada uno, las conferencias de las dos audiciones emitidas semanalmente, los martes y los viernes.

Como conferencista se destacaron personalidades de la talla de Salazar, Luis Alejandro Baralt, el propio Mañach, Francisco Ichaso, Elías Entralgo, Emeterio Santovenia, Ramiro Guerra, Emilio Ballagas, Rafael Suarez Solís, Medardo Vitiery Flora Díaz Parrado. Las circunstancias políticas de Cuba agudizadas por la represión machadista, impidieron que el programa radial continuara a finales de diciembre de 1933. (Díaz, 2001, p. 4)

Tuvieron que pasar diez y seis años para que un 9 de enero de 1949 y con una introducción del propio Mañach, se iniciara la segunda época de la Universidad del Aire. En esta oportunidad se trasmitía todos los domingos –que era el día de mayor audiencia en Cuba- y el público podía presenciar las audiciones o ir al teatro estudio de la CMQ para participar en los polémicos debates a través de preguntas y opiniones a los disertantes en cada turno.

En 1952 cuando de nuevo las circunstancias políticas similares a la de Machado en 1933 –esta vez un golpe de estado de Fulgencio Batista–, obligó a la dirección del programa a terminar las publicaciones que en forma de revista se hacían de los programas. Al mismo tiempo, su máximo inspirador –Mañach –debió exiliarse. (Norat, 2018b: p 26)

Algunos de los escritores, críticos e investigadores que participaron en este segundo momento eran figuras reconocidas de la pedagogía, la cultura y la política nacional, tales como las féminas Vicentina Antuña, Rosario Rexach, Dulce María Escalona, Anita Arroyo, Camila Henríquez Ureña, además de los connotados intelectuales, Luis Armando Blanco, José María Chacón y Calvo, Juan J.  Remos, Carlos R. Rodríguez y Julio Le Riverend, Emilio Roig, Ángel Augier, CintioVitier, y Emeterio Santovenia. No faltaron las voces de ilustres políticos y diplomáticos como Cosme de la Torriente y Peraza, Ramiro Guerra, Juan Marinello, Salvador Massip y Raúl Roa. Además, se invitaron a otras figuras prestigiosas, no solamente en la literatura y el arte, sino también en las ciencias, la historia, la música, la sociología y otras disciplinas.

 El programa radial continuaría a lo largo de la década del cincuenta, no así los cuadernos, los cuales desaparecieron en 1953 por las razones políticas ya apuntadas. Es conveniente aclarar que otros conferencistas, defensores incluso de los intereses norteamericanos en Cuba y del modelo neocolonial, colaboradores de regímenes corruptos y dictatoriales, también pasaron a disertar y emitir sus opiniones por esta tribuna. Todos ellos eran autorizados por los empresarios de la CMQ, pues esta forma la emisora aparecía como imparcial dentro de la política nacional. (Miranda, 2019: p 56)

Mañach, como intelectual comprometido con su tiempo y los destinos de su nación había asumido el liderazgo de Universidad del Aire hasta 1952, y aunque entre 1953-1959 permaneció largos períodos fuera del país, siempre que vino a Cuba participó de forma muy activa en casi todos los programas, los cuales se extendieron hasta 1959. Según Norat: “El doctor Francisco Ichaso[1] sustituyó a Mañach durante todo ese tiempo. La Universidad del Aire tuvo como asesora a la doctora Edenia Guillermo y como productor a Oscar Luis López primero, y al doctor González Gaspar después. Al triunfar la Revolución en 1959 Luis Aguilar León se convirtió en director de la Revista hasta 1960, fecha en que finalizó el programa como resultado de las nuevas perspectivas de desarrollo que surgieron para la educación y la cultura al surgir nuevos programas de este tipo en la televisión o en la radio, en donde comparecían figuras autorizadas de nuestro mundo cultural.”(Norat, 2018c, p 29)

Ahora bien, para adentrarnos en una exégesis objetiva sobre las expresiones cívicas y libertarias que se manifestaron en esta etapa de Universidad del Aire, debemos valorar las propuestas de corte nacionalistas. De esta forma, Ichaso, uno de los ilustres pensadores y pedagogos cubanos, desde el mismo primer curso en enero de 1949 bosquejó las plataformas filosóficas que propugnaron la ideología cívico-humanista del nacionalismo cubano hacia finales de la década del cuarenta del siglo pasado: “El problema, en esencia es el siguiente: el hombre, sujeto histórico y social está inmerso en dos atmosferas, una mecánica que le viene impuesta desde su aparición, y otra subjetiva creada desde la visión de su “yo” en el mundo.”(Ichaso, 1949, p. 123)

Es decir, Ichaso disintió de la preexistencia de la materialidad y la espiritualidad en la sociedad como bases del pensamiento cívico liberal cubano de la época. En esta noción de la vida, el pensador se atemperaba a posiciones francamente existencialistas, reflejo de la moda filosófica, aun cuando sus referentes teóricos fueron trascendentes y dinámicos como la perspectiva del pensamiento español de Ortega y Gasset.

Otro de los componentes en el intenso debate civismo-libertad-autoridad desde el espacio de Universidad del Aire lo propuso Jorge Martí, quien en su ensayo Libertad y Autoritarismo expresó que con la Segunda Guerra Mundial y las pujas entre el fascismo y el comunismo, el perfeccionamiento de la libertad está aún en sus preludios debido a las facultades incongruentes del hombre, si se tiene en cuenta el denuedo de su conducta, ya que la misma todavía es inepta al analizar su cosmos espiritual, en el cual despuntan los credos del autoritarismo y la intolerancia. (Martí, 1949a, p. 67)

Para este pensador cubano, la libertad y la autoridad están en manos de la naturaleza biológica del ser humano, y de esta forma se asientan en una noción filosófica que provenía de las generaciones anteriores del pensamiento cubano. No soslayaba, de ese modo, los riesgos que según su criterio corrían las democracias continentales debido al auge de sistemas autoritarios. Eso lo llevó a realizar una comparación entre los regímenes autoritarios y liberales. Por consiguiente, libertad y autoridad se presentan como tesis confrontadas, porque obedecen a la naturaleza dual del hombre, como sujeto social pues persigue la satisfacción de sus ambiciones, y como ser social debe someterse a una reglamentación sin la cual no puede sobrevivir sociedad alguna.

Desde aquella perspectiva, Jorge Martí analizaba además las similitudes y diferencias entre regímenes autoritarios y liberales. Para él, toda sociedad política se dividirá entre gobernantes y gobernados. Así pues: “Los primeros serían los hermeneutas de las reglas, además de llevarlas a la práctica dentro del orden jurídico establecido; los segundos, los gobernados, los de abajo en la mayoría de los casos serían los que deben por regla, acatar el orden.”(Martí, 1949b, p. 78)

De este modo, en las sociedades autoritarias, las masas populares deben someterse a las verdades establecidas que le dictan, deben, además, conocer lo que al poder político le interesa que ellos conozcan. Sin embargo, en un estado liberal se parte del principio de que nadie monopoliza la verdad, la información y de que es imprescindible que la población se eduque a formar sus propias opiniones y tener garantizada su libre expresión. (Martí, 1949c, p. 80)

Este intelectual y pedagogo cubano se ajustaba a la rica concepción del liberalismo político moderno –que comenzó a convertirse en regímenes o formas republicanas de gobierno desde el siglo XVIII–, y que constituyó médula de su pensamiento político e influencia conforme con el contexto que vivía la República democrático burguesa. A finales de los años cuarenta existían naciones que, después del conflicto bélico esta orientación fue más duradera, pero resultaban fragmentarias y vivían la amenaza de fuertes tendencias autoritarias.

Disímiles regímenes liberales y autoritarios tienen por convicción la rotación de los gobernantes en el poder. Como resultado se fracciona el ejercicio del poder público en las democracias y se concentración en los sistemas autoritarios. Desde la perspectiva de la gnoseología de la libertad y del civismo como entes de los procesos de enseñar a la población, lo que limita a los poderes políticos “no es el poder mismo u otros poderes, sino el saber, la verdad.”(Brown, 2014, p. 33)

Lo relevante en este sentido es que la población cubana recibía a través de la radio, y en forma adecuada a su nivel de instrucción estas opiniones. De ese modo se gestaba a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta del siglo XX una pedagogía radial, claro, para aquellos que podían captar la señal en sus radiorreceptores, en una sociedad republicana lastrada por las desigualdades.

Otro de los destacados intelectuales cubanos del momento y representante de una tendencia nacionalista de izquierda lo fue el Doctor Carlos Felipe de Armenteros.[2] En su ensayo ¿Hay un Estado Cubano Genuino? polemizó acerca de la existencia en Cuba de un estado jurídico realmente legítimo. Para este autor: “El Estado Liberal ha representado un tremendo adelanto en el proceso de una estructuración política convenientemente representativa de la sociedad; estos grandes procesos industriales y tecnológico hicieron posible el avance de las masas y pasar a un primer plano histórico, creando una nueva jerarquía de aspiraciones y necesidades, el Estado Liberal fue disminuyendo su carácter representativo y hoy le encontramos en una crisis definitiva  porque niega su validez y sus instituciones las mayorías de las sociedades organizadas.”(Armenteros, 1950, p. 3)

Este autor defendió la idea –como todo nacionalista radical –, que el adelanto social y económico de la República se había logrado en contra del llamado anti-Estado. Y cuando la lucha fundamentalmente política y anti-oligárquica contra la dictadura del presidente Machado parecía polarizarse para instaurar una coyuntura de cambios históricos, la división en las fuerzas sociales y políticas jóvenes de la Revolución frustró esa coyuntura y permitió restablecer la continuidad del Estado sobre las mismas bases oligárquicas.

Se puede apreciar que un espacio educativo y cultural como la Universidad del Aire entre 1949-1952 brindó también una amplia cobertura al nacionalismo cubano de tendencia liberal. Las expresiones de sus principales voceros defendieron las bases democráticas de la República de Cuba y de su pedagogía, el equilibrio de poderes entre el legislativo y el ejecutivo. Por otro lado, el civismo afirmado en estos debates políticos se sustentó en un profundo existencialismo de corte humanista y en el plano de las relaciones internacionales de forma general se basó en una concepción antinjerencista con algunos componentes del antiimperialismo martiano.

Dentro de la cultura cívica de la época que privilegió la Universidad del Aire en sus cursos y conferencias estuvo el espacio generado por pensadores de orientación marxista como Raúl Roa García. Este destacado intelectual cubano escribió en 1949 un excelente ensayo intitulado Utopía, ideología y mito en la política contemporánea en el cual exploró el predominio de la quimera en la ideología y el mito en el marco de las luchas sociales y las tendencias del pensamiento político, matizadas en escenarios posbélicos que apuntaban al retroceso de los orígenes de la llamada cultura occidental.

Para Roa “(…) La humanidad está de nuevo en un cruce de camino que se bifurca. Las fuerzas capaces de empujarla hacia una organización racional de la convivencia están frente a frente a las potencias irracionales que pugnan por unirla a la coyunda mágica de un régimen despedazado por los antagonismos y las contradicciones.”(Roa, 1949, p. 8)

La solución de ese magnánimo forcejeo cultural en aquel contexto republicano y universal, determinó el curso y sentido de la historia en las décadas posteriores. Según la opinión filosófica y política de un intelectual de altos quilates como Roa, la deshumanización del hombre como ser social anclado en la llamada esclavitud tecnificada limitaría para siempre su fertilidad perdida en una organización planificada democráticamente para la libertad sobre el primado de la justicia distributiva. (Roa, 1949, p. 9)

De esta forma, en esa etapa de la República de Cuba, el problema de la utopía, de la ideología y del mito de la política estaba infaliblemente combinada con la controvertida y compleja cuestión de la mentalidad del hombre. Desde dimensiones sociológicas del conocimiento, la influencia de la utopía, de la ideología y del mito de la política operante constituye una de las más acusadas características de la crisis social de la contemporaneidad. Este aspecto concierne directamente a la antropología cultural, a la economía, a la sociología concreta y a la historia. No es posible, pues, sin, riesgo de confundirlo todo, intentar precisiones de fondo en este caso.

El concepto de ideología asumido por Roa se contrapone al de utopía, y de esta forma revelaría un descubrimiento inédito, fruto del conflicto político aupado por los grupos del poder republicano que ligaban su pensamiento a los intereses de clase, de su situación económica que naturalmente los inculcaba a soslayar ciertos hechos imprescindible en una mentalidad hegemónica.

Pero Roa no solamente discursó sobre estos temas. La funcionabilidad democrática constituyó un tema esencial en los análisis del marxista liberal cubano. En su conferencia Cesarismo y revolución analizó desde la teoría política de su tiempo el carácter del gobierno de Gerardo Machado y los diferentes movimientos de oposición. Realizó un símil de la dictadura de Julio César (Imperio Romano) tildando al gobierno de Machado de Cesarismo: “El cesarismo de Machado fue un cesarismo de pacotilla, en los albores de su campaña tuvo el arresto de agasajar a Manuel Sanguily recabar su adhesión y concurso. Machado juraba no ir a la reelección, suprimir la Enmienda Platt, no contratar empréstitos extranjeros, concertar un nuevo tratado de relaciones económicas con los Estados Unidos, moralizar la administración, reformar el poder judicial, renovar la enseñanza primaria, respetar la autonomía universitaria, mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora, suprimir la lotería nacional y convertir a Cuba en la Suiza de América.”(Roa, 1952, p 231)

La apertura democrática que transitó en la República de Cuba durante esos años, aun en época de guerra fría condicionó que en estos espacios se debatieran y se trasmitieran concepciones marxistas a través de sus principales intelectuales. La Universidad del Aire ofreció posibilidades a los seguidores de un auténtico Marx en Cuba, un radical refinado pero dialógico como Roa. Atiborrado por un profundo republicanismo democrático, de un ideal socialista liberal, ajeno al estalinismo propagado en la URSS, Roa elaboró una concepción original sobre un socialismo libertario en el cual el componente cívico era esencial.

El civismo como actitud ante la vida y la sociedad se convirtió en eje de esa especial pedagogía radial. Otro intelectual como Pedro López Dorticós se preocupó por la situación del régimen electoral en el ordenamiento republicano. Para este pensador y pedagogo cubano, la democracia conservaba sus propias rectificaciones. A partir de la gestación de diversas élites, sino se rectificaba la balanza social a tiempo dentro del sistema republicano, se posibilitaría un camino hacia una aristocracia. Entonces se daría un golpe a las libertades democráticas. (López, 1950a, p 88)

Para este autor, la Revolución de los años 30 fecundó una Constitución como la de 1940. Por consiguiente, este proceso condujo al subsiguiente establecimiento de la democracia, estimulando en el pueblo cubano un optimismo político. Pero esto no cristalizó y, el sentimiento de defraudación caló hasta lo más profundo en la ciudadanía.

Los problemas del sistema electoral, tanto organizativos como de ideología cívica, en especial la ética en la distribución y restauración de los partidos, así como los sufragios, les ofrecieron teóricamente una activa legitimidad a los partidos en las mesas electorales y al establecer estas garantías, realmente fueron un instrumento legal para el ejercicio de una sana democracia. No obstante, el problema consistió en como el sujeto político utilizó la ley.

La ley de leyes en Cuba a finales de los años cuarenta e inicios de los cincuenta dejó espacio a la corrupción electoral y el soborno al facilitar el acceso por dinero a las magistraturas electivas. De esta forma López se preguntaba: “¿Quiere decir esto que no tengamos nada que hacer con nuestro régimen electoral? No ciertamente, por tanto, el sistema de normas del Código no está suficientemente protegido por sus métodos de sanciones; pero cuando este se infringe las sanciones deberían ser condignas a la entidad del valor social protegido y no lo son realmente. Las sanciones por delitos y contravenciones electorales, atacan la pureza del sufragio y hieren la democracia en su entraña.”(López, 1950b, p 90)

Por tanto, desde un programa tan cívico y educativo como la Universidad del Aire, se exhortaba a realizar una reforma del sistema electoral, que no tenía incluso ni una década de vida. Pareciera más pragmático acorde a la realidad cubana que cada elector dentro del sistema de representación proporcional, pudiera votar en la columna de su partido por varios candidatos, pero de manera que se garantice la representación de las minorías dentro del propio partido. En buena práctica democrática, cada elector no debía votar por todos, pero si por un número de candidatos que convenga su derecho con el de los demás electores en la minoría. La elección de los Senadores presentaba variados problemas. Primero la postulación de seis candidatos por provincia en lugar de nueve, segundo el sistema de votación y tercero, el sistema de elección de los Senadores en el trámite. Estas problemáticas se debatían a diario con la ciudadanía que tuvo la posibilidad de escuchar los programas. He ahí la exclusión, tanto política como didáctica.

Cabría preguntarse sobre qué principios educativos se asentó dicho proyecto. Si bien es oportuno insistir en la importancia del respeto que existió por los códigos establecidos para espacios radiales en cuanto a tiempo, coherencia y formato, visibles en los guiones revisados, es necesario destacar que se abogó por el rescate de lo más genuino de nuestra tradición pedagógica y educativa. Conferencias impartidas en 1950, bajo los títulos de Proyecciones pedagogías de Luz y Caballero de José López Isa y Enrique José Varona de Roberto Agramonte revelan la simpatía y la necesidad de los conferencistas de referenciar la educación cubana.

Sin embargo, los análisis no se limitaron al estudio de las figuras. En el curso III, Actualidad y destino de Cuba se impartieron conferencias que abogaban abiertamente por la exploración de los distintos niveles de enseñanza. Las dedicadas a la enseñanza universitaria las inicia Raúl Roa un 8 de enero de 1950, denominada: ¿Tiene solución la crisis universitaria?. En esta conferencia se cuestiona el objeto social de las universidades. Roa afirma: “Yo creo que la Universidad no puede ser un Claustro cerrado; creo que debe preocuparse fundamentalmente del destino de su pueblo.(Roa, 1950, p 26)

Análisis similar realiza Juan Antonio Rubio cuando expresa: ¨La Universidad no es un artículo de lujo que el Estado sostiene para beneficio personal de unos cuantos. La nación necesita de su aporte a la cultura general, y del concurso eficaz de los técnicos que ella forme para explotar sus riquezas, construir su aparato industria], organizar su economía científicamente, estructurar jurídicamente sus instituciones, defender y conservar su salud, instruir y educar a sus ciudadanos.¨ (Rubio, 1950, p 30)

En ambas conferencias hay una denuncia a lo que ocurría en la universidad cubana y a una mirada a las carencias de una autoridad rectora pero que pudiera aglutinar y representar verdaderamente los intereses de la nación, no simple ejercicio de autoridades involucradas en manejos inadecuados o que no cumpliera con ese verdadero objeto social.

Algo similar ocurría con las enseñanzas precedentes. Juan Zaldívar, se preguntaría cómo se debía orientar la enseñanza primaria para el servicio de los intereses nacionales. En su conferencia hace un recuento histórico de dicha enseñanza y de cómo a la llegada de la República se esperaba una mejora de estas cuestiones, pero con el de cursar de la República no había ocurrido esto. Hace un llamado a que ¨…en lo moral y patriótico debe la escuela cultivar la fe en los altos valores del espíritu; dar sentido propio al deber cívico enraizado al engranaje social; condenar la avidez de riquezas por medios ilícitos, y fomentar la aspiración normal del lucro, en función remunerativa, sólo como un medio legítimo de bienestar y nunca como fin desorbitado y apetencia única del ser humano¨.(Zaldívar 1950 p. 48)

Como se aprecia, diversos fueron las miradas a temas medulares de la sociedad cubana que se realizaron desde la Universidad del Aire, amparados en un interés renovador y reformulador de normas establecidas durante la República pero que para la segunda mitad del siglo XX cubano evidenciaban enormes fisuras estructurales.

Conclusiones

La Universidad del Aire entre 1949-1952 constituyó un espacio cultural y educativo que reflejó el estado de la época. Como parte de un contexto político que posibilitó el debate sincero, ameno y franco entre las diversas tendencias políticas del pensamiento cubano, este proyecto abrió sus puertas a lo más selecto de la intelectualidad y la pedagogía cubana para trasmitir a la sociedad los más diversos y controvertibles temas de la época tanto en el orden interno como externo.

En este espacio se entrelazaron tendencias políticas y cívicas que manifestaron posiciones clasistas de la República burguesa en aquellas circunstancias: nacionalismo, marxismo y el pensamiento pro norteamericano; corrientes que utilizaron el espacio radial para divulgar sus concepciones teóricas sobre la democracia, el tipo de ordenamiento jurídico republicano, el papel de la cultura nacional, las relaciones exteriores de la República, sobre todo las relaciones con los Estados Unidos; las bases filosóficas de la educación cubana y el lugar que ocupa el individuo en las relaciones sociales y culturales.

En este marco, se privilegió el existencialismo como base educativa y filosófica de los debates escenificados en esta etapa, propio del contexto político el cual se caracterizó por una fuerte pugna entre concepciones idealistas y ateas sobre el lugar que ocupa el hombre como ser social y las masas populares. Se debatió profundamente el lugar que ocupa el estado como maquinaria de control y regulación de la sociedad. En términos teóricos, las tendencias políticas, filosóficas y pedagógicas ilustradas en esta etapa de la Universidad del Aire concordaron en la utilización de presupuestos predominantes en Europa, Estados Unidos y América Latina.

De todos modos, se privilegiaron las tendencias nacionalistas con posiciones cívicas, libertarias, antinjerencistas y antimperialistas al corroborar desde la perspectiva histórica la crítica contundente al sistema de dominación y al intervencionismo norteamericano, junto con los ideales de perfeccionar la democracia a través de la promoción de la libertad política.

Referencias

Armenteros, C. (1950). ¿Hay un Estado Cubano genuino? Cuadernos Universidad del Aire, 1(2), 3.

Brown,J. (2014). La dominación liberal. Ensayo sobre el liberalismo como dispositivo del poder. Ciencias Sociales.

Díaz, N. (2001). Universidad del Aire. (Conferencias y Cursos). Ciencias Sociales.

Ichaso, F. (1949) El ambiente de nuestro tiempo. Cuadernos Universidad del Aire, 2 (1), 123.

López, J. (1950a). Proyecciones pedagógicas De Luz y Caballero Cuadernos Universidad del Aire, Cuadernos Universidad del Aire, 2(2), 88.

López, P. (1950b) ¿Qué hacer con nuestro régimen electoral y el sistema democrático republicano. Cuadernos Universidad del Aire, 2(2), 88.

Martí, J. (1949) Libertad y Autoritarismo. Cuadernos Universidad del Aire, 1(1), 67.

Norat Herrera, C. (2018). El pensamiento político cubano desde la revista Universidad del Aire (1949-1952). [Tesis de grado, Universidad de Holguín].

Roa, R. (1949). Utopía, ideología y mito en la política contemporánea. Cuadernos Universidad del Aire, 1(2), 8.

Roa R. (1950).¿Tiene solución la crisis universitaria?. Cuadernos Universidad del Aire, 1(2), 8.

Roa, R. (1952). Cesarismo y Revolución. Cuadernos Universidad del Aire, 4(5), 231.

Rubio.J(1950). ¿Cuál pudiera ser un buen programa universitario? Cuadernos de la Universidad del Aire,( )

Zaldívar.J(1950). ¿Cómo orientar la enseñanza primaria para el servicio de los intereses nacionales? Cuadernos Universidad del Aire, 1(2), 8.

Miranda Ajo, C. (2019). El ideal nacionalista cubano en la Revista de La Habana (1942-1952). [Tesis de grado, Universidad de Holguín].

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no existe conflicto de intereses

Declaración de contribución de autoría

Paul Sarmiento Blanco: Conceptualización: Conceptualización, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Adquisición de fondos, Validación, Visualización, Redacción de borrador original

Yenicey Tamayo Serrano: Investigación, Metodología, Curación de datos, Análisis formal, Recursos, Redacción, Supervisión

Leidiedis Góngora Cruz: Investigación, Metodología, Análisis formal, Recursos, Redacción, Supervisión



[1] Francisco Ichaso (1901-1962). Abogado, profesor, periodista e intelectual cubano. Ocupó el cargo de vicedirector de la Universidad del Aire entre 1949 y 1952. Tras el triunfo revolucionario de 1959 se exilió en México, donde laboró como periodista y militó en grupos contrarrevolucionarios. Fue un destacado promotor de la obra de Martí.

[2] Destacado publicista, pedagogo y abogado forjado durante la Revolución de los años treinta contra Machado en Cuba. Participó en el Directorio Revolucionario Estudiantil de 1927. Se opuso a la prórroga de poderes y combatió al Gobierno de Concentración Nacional de Caffery-Batista-Mendieta entre 1934-1935 desde las páginas de la Revista Carteles. Siempre manifestó un ideal cercano a posiciones socialistas desde el liberalismo.