Formación y enseñanza de una Filosofía cubana entre 1838 y 1839 III
Formation and teaching of a Cuban Philosophy between 1838 and 1839 III
Formação e ensino de uma filosofia cubana entre 1838 e 1839 III
1Falconeri Lahera Martínez*, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9254-2485
*Universidad de Holguín. Cuba.
*Autor para la correspondencia: falconerilm@uho.edu.cu
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Resumen En el presente artículo su autor analiza el papel formativo que desempeña la cátedra de Filosofía instalada en el convento de San Francisco. Presenta esta institución como escenario académico del proceso de formación y enseñanza de una Filosofía cubana entre 1838 y 1839. Además, revela cómo esa cátedra se convierte en el modelo de nueva escuela de métodos, que rechaza la educación elitista y forma hombres de sentimientos claros, activos de corazón y comprometidos con la patria. El objetivo del artículo es explicar cómo el convento de San Francisco deviene trinchera del combate de ideas, que Luz y Caballero direcciona como guía del papel que le corresponde cumplir a los jóvenes, para protagonizar los grandes acontecimientos sociales que el tiempo histórico barrunta. Asimismo, se analiza cómo el gran maestro cubano, desde esa institución, cumple con la necesidad de preparar a los jóvenes para la asunción consciente de esa magna tarea. Palabras clave: Cátedra; clase de Filosofía; convento de San Francisco; juventud; Polémica filosófica |
Abstract In this article, the author analyzes the formative role played by the Philosophy chair installed in the San Francisco convent. He presents this institution as an academic setting for the process of formation and teaching of Cuban Philosophy between 1838 and 1839. In addition, he reveals how this chair became the model of a new school of methods, which rejected elitist education and formed men with clear feelings, active hearts and committed to the homeland. The aim of the article is to explain how the San Francisco convent became a trench for the battle of ideas, which Luz y Caballero directed as a guide for the role that young people should play, in order to take part in the great social events that historical time foresees. Likewise, he analyzes how the great Cuban teacher, from this institution, fulfilled the need to prepare young people for the conscious assumption of this great task. Keywords: Chair; Philosophy class; San Francisco convent; youth; Philosophical polemic |
Resumo
Neste artigo, o autor analisa o papel formativo desempenhado pela cátedra de Filosofia instalada no convento de São Francisco. Apresenta esta instituição como cenário acadêmico para o processo de formação e ensino de uma filosofia cubana entre 1838 e 1839. Além disso, revela como esta cátedra se tornou o modelo de uma nova escola de métodos, que rejeitou a educação elitista e formou homens de clara sentimentos, activos de coração e comprometidos com o país. O objetivo do artigo é explicar como o convento de São Francisco se torna uma trincheira de combate de ideias, que Luz y Caballero dirige como guia do papel que os jovens devem desempenhar, para liderar os grandes acontecimentos sociais que o tempo histórico prevê. Da mesma forma, analisa-se como o grande professor cubano, daquela instituição, atende à necessidade de preparar os jovens para a assunção consciente desta grande tarefa.
Palavras-chave: Cadeira; Aula de filosofia; convento de São Francisco; juventude; Controvérsia filosófica
Introducción
Los resultados expuestos en este artículo forman parte de una investigación histórico-filosófica, dirigida al enriquecimiento de los conocimientos sobre la formación y enseñanza de una filosofía autóctona por José de la Luz y Caballero (1800-1862), quien fuera una de las personalidades más representativas del pensamiento social cubano de las primeras cinco décadas del siglo XIX. El autor analiza el rol formativo que desempeña la cátedra de Filosofía instalada en el convento de San Francisco, como institución que respalda el desarrollo del proceso referido. Desde esa perspectiva, explica cómo el convento deviene trinchera del combate de ideas que acontece en ese tiempo en Cuba, y contribuye a la educación patriótica de la generación de jóvenes que protagoniza las luchas por la emancipación política del país.
Materiales y métodos
La búsqueda científica desplegada exigió la aplicación de los métodos más ajustados a las características del tema. En virtud de ello, fue priorizado el procesamiento de las fuentes del conocimiento reunidas, mediante un exhaustivo análisis documental, que permitió la generalización de la información, mediante los procedimientos lógicos del conocimiento científico: análisis-síntesis, inducción-deducción. El autor seleccionó los materiales de trabajo, en correspondencia con las demandas del proceso investigativo y orientó la pesquisa hacia el cumplimiento del objetivo declarado.
Resultados y discusión
El convento de San Francisco junto a la Iglesia de San Francisco de Asís, forman parte de un conjunto patrimonial, que se edifica en la Villa de San Cristóbal de La Habana entre 1579 y 1691. En 1628, en un área cercana al complejo arquitectónico, se funda la Plaza de San Francisco. En los alrededores de esa estructura constructiva pueden observarse diversos edificios, monumentos y sitios históricos, que contribuyen a dar renombre al conjunto. Durante muchos años, la intensa actividad comercial, financiera y cultural que emerge en esa zona, hacen crecer de modo permanente el valor histórico y social de la edificación, que se ubica junto a la bahía y los muelles, en las proximidades de las calles Baratillo, Oficios, Churruca y la Avenida del Puerto.
El 22 de agosto de 1838 Luz y Caballero, solicita a las autoridades oficiales, autorización para impartir clases de filosofía con validez académica en el convento de San Francisco. El texto de solicitud en su primer párrafo expresa:
Excmo. Sr., D. José de la Luz Caballero respetuosamente a V. S. expone: Que deseando establecer una clase de Filosofía para el próximo catorce de septiembre, época en que comienzan los Cursos Académicos, acude a V. S. como Vice-RI. Patrono, para que previo el informe de la RI y Pontificia Universidad, se digne concederle el correspondiente permiso, a fin de que puedan sus alumnos matricular las certificaciones, con calidad de internamiento, cual acaba V. E. de verificar respecto del tiempo. (Mesa, 1947, p. 238)
El 7 de septiembre de 1838 el nuevo Gobernador y Capitán General de Cuba Don Joaquín de Espeleta y Enrile (1788-1863) autoriza el inicio del curso de Filosofía solicitado, y el 14 de ese mismo mes Luz y Caballero inaugura su nueva cátedra de Filosofía en el convento de San Francisco. De ese modo, la institución comienza a respaldar la labor de la recién nacida plataforma académica de enseñanza y divulgación de una filosofía autónoma, que revoluciona la enseñanza de esa disciplina. Es así como la cátedra devine escenario pedagógico-cultural en el cual se discuten temas filosóficos, que luego el maestro incorpora a sus publicaciones o a la inversa; primero debate con los alumnos el contenido de temas, que publica después con regularidad.
El 31 de enero de 1839 las autoridades coloniales confirman el permiso de apertura de una cátedra de Filosofía en el convento de San Francisco, la cual Luz y Caballero asume hasta 1843. El biógrafo Rodríguez (2000) explica que gracias a la colaboración de las autoridades religiosas de esa institución fue posible la creación de condiciones favorables para la participación activa de muchos jóvenes y otras personalidades del mundo académico habanero y el desarrollo de clases de calidad. Rodríguez (2000) confirma que esas actividades docentes “fueron extraordinariamente concurridas, y correspondieron con creces a los esfuerzos jamás debilitados del incansable profesor” (p. 97).
Como testimonio de su entrega a la formación de la juventud desde una enseñanza crítica, se ofrece al lector la siguiente valoración de Sanguily (1962), quien afirma que las clases de Luz y Caballero en el convento fueron muy visitadas, y en ellas “comunicaba el entusiasmo de tal manera que hubo lecciones que duraron hasta cuatro horas sin interrupción ni descanso. A menudo se valía él de libros ya recientes, ya antiguos, para leer trozos de ellos y comentarlos en seguida” (p. 52).
De acuerdo con González del Valle (2017), la clase de Filosofía desarrollada en el convento de San Francisco con validez académica, trasciende por su significación social y política, y así lo expresa en el siguiente fragmento:
Viene ahora la tercera etapa de la enseñanza de la Filosofía dada por Don Pepe. Obtiene permiso para dar cursos de esta ciencia en el convento de San Francisco, con validez académica, que duran tres años, desde 1838 hasta el 40 inclusive: en este período es cuando hace ver, no sólo sus profundos conocimientos en la Filosofía y en las Ciencias Físicas y Naturales, sino lo que es de mayor importancia todavía: el concepto que tenía de aquélla y las aplicaciones que había de dársele; la Filosofía en sus manos es algo vivo, regenerador de la conducta, y con aplicación tanto a lo económico como a lo social y a la política de un pueblo; él quería que la Filosofía estuviera más en el corazón que en los labios, porque “toda filosofía se dirige forzosamente al entendimiento y al corazón”, según dice; él la concibe como una religión, como un sentimiento más que como un pensamiento. (p. 4)
González del Valle (2017) explica que en el convento de San Francisco el maestro repasa el contenido de sus artículos publicados entre 1838 y 1840, incluidos los relativos a su impugnación a Cousin. También resalta que su empeño se debe al incremento de su interés por la enseñanza de los contenidos filosóficos y físicos, a continuación asevera: “en La Habana y en el resto de Cuba: no hay colegio, academia o instituto de alguna importancia que no abra clases de ambas ciencias, tanto en La Habana como en las principales ciudades de esta Isla” (p. 8).
En las clases de Filosofía del Convento de San Francisco el Maestro explica a sus estudiantes el fundamento teórico-metodológico del psicologismo como la más compleja manifestación del eclecticismo. En la cátedra debate y analiza críticamente el contenido de cada publicación de los eclécticos cubanos y examina detalladamente con sus alumnos las respuestas, que luego publica en el Diario de la Habana. Asimismo, denuncia que los representantes del eclecticismo distorsionan ante la juventud la actitud patriótica de los seguidores de la causa cubana, con el propósito de confundirlos. Por esa razón, sus respuestas contienen conceptos que revelan la consolidación de la enseñanza de la Filosofía cubana que eclosiona. De ese modo, las clases de esa materia en la cátedra, se transformaron en trincheras de la profundización y el debate crítico.
Luz y Caballero, comprende el papel que le corresponde cumplir a la juventud, como protagonista de los grandes acontecimientos sociales que el tiempo histórico barrunta, por ello se propone prepararla para la asunción consciente de esa magna tarea. De esa manera, a su clase de Filosofía del convento de San Francisco asisten intelectuales jóvenes y otras personalidades interesadas en el avance material y espiritual del país; por esa causa, la institución se transforma en un símbolo de la educación patriótica entre 1838 y 1840.
Para lograr ese propósito considera imprescindible que la cátedra de Filosofía, forme hombres de sentimientos claros y activos de corazón. A esos jóvenes le asigna la responsabilidad histórica de prepararse para frenar el avance del eclecticismo. Así desarrolla una enseñanza científica de la Filosofía, dotada de métodos bien concebidos para inculcar en los jóvenes un profundo sentido de justicia y amor, porque de ellos surgirían los sabios y los maquinistas que enfrentarían la doctrina invasora, echarían a andar los ingenios de azúcar y harían funcionar los caminos de hierro. La escuela cubana representada en el convento de San Francisco, favorece el interés de los jóvenes por la ciencia y el crecimiento de la patria y desarrolla en ellos un elevado sentido de responsabilidad por la solución de los problemas sociales más acuciantes del momento.
Desde mediados de septiembre de 1838, con el inicio del curso de Filosofía en el convento de San Francisco, se abre un nuevo escenario de debate académico. A partir de ese momento, los diversos temas que Luz y Caballero trata en sus publicaciones, comienzan a pasar la prueba del análisis y la discusión colectiva, en las concurridas clases que se organizan en aquella institución, con lo cual el proceso de formación y enseñanza de la nueva Filosofía cubana recibe un nuevo impulso.
En diciembre de 1838 Luz y Caballero despliega una intensa actividad investigativa, académica y comunicacional, al publicar cinco artículos, que dirige a la consolidación de diversos posicionamientos en torno a problemáticas filosóficas, cuyos análisis favorecen el perfeccionamiento de la enseñanza de esa disciplina en el escenario académico que proporciona la cátedra de Filosofía del convento de San Francisco. La rica variedad e intensidad de los debates protagonizados en el contexto de la Polémica filosófica y la trascendental teorización resultante, unido al rigor de la enseñanza que promueve Luz y Caballero en la cátedra del convento de San Francisco, constituyen los factores que dinamizan y aceleran la formación de la Filosofía cubana como sistema autónomo.
En enero de 1839 Luz y Caballero, comprometido con llevar adelante la tarea de fragua patriótica, continúa su defensa del proceso de formación nacional, mediante la publicación de dos artículos que fortalecen su batalla crítica contra el eclecticismo del Dómine de Puerto Príncipe. A ese esfuerzo se suma el artículo que presenta el día 30 de ese mes su compañero de batalla José Tomás de la Victoria. También en ese momento, el enfrentamiento al eclecticismo recibe un nuevo impulso, con la intensa y variada actividad académica desplegada en el convento de San Francisco. En esa institución el maestro actualiza su pensamiento pedagógico y didáctico, y enriquece la fundamentación filosófica de los problemas tratados.
Durante todo el año 1839 Luz y Caballero trabaja con intensidad en función de crear una doctrina filosófica cubana, incluyendo en ella, como lo hizo Hegel, el recurso de un método científico, para interpretar con fidelidad el mundo y responder a las necesidades más apremiantes de la sociedad. El sistema filosófico que se forma en Cuba sintetiza los saberes que sobre Ética, Estética, Lógica, Metodología, Historia de la filosofía, Historia de las ciencias, Economía y Teología, el gran maestro defiende en sus debates, argumenta en sus publicaciones y enseña en la cátedra de Filosofía del convento de San Francisco.
Desde el inicio del curso de Filosofía en la nueva cátedra del convento de San Francisco, la misma se convierte en el centro de los más acalorados debates. En esos intercambios académicos participan personalidades como José Zacarías González del Valle (1820-1851), hermano menor del líder del eclecticismo cousiniano en Cuba, Manuel González del Valle (1802-1884), quienes discuten sobre temas gnoseológicos, ontológicos, metodológicos, éticos, estéticos, teológicos, históricos, etc.
Pero, lo más significativo es que utiliza sus argumentos en sus conferencias, en las charlas sabatinas, en las clases de Filosofía del convento de San Francisco y en las conversaciones con diversas personalidades que se acercan para consultarle determinadas problemáticas. En todos esos espacios académicos y de análisis crítico-reflexivos, sitúa en primer plano la necesidad de demostrar que el eclecticismo no constituye la concepción filosófica que reclama el proceso de formación nacional en marcha. De esa manera, da nuevos pasos en el enriquecimiento teórico y metodológico de la Filosofía cubana que se gesta.
J. Z. González del Valle (1946) visita la cátedra el 14 de septiembre de 1838 y declara que, en el abarrotado salón, todos escuchan en silencio los argumentados criterios que el insigne educador expone contra el eclecticismo de Cousin. Así describe el desarrollo la clase de Filosofía visitada:
Ayer asistí a la apertura de la clase de Filosofía que en el convento de San Francisco da el por tantos títulos apreciado don José de la Luz. Pronunció un discurso largo como de hora y media para descubrir su plan de estudios, hoy que tan reñidas disputas trabajan a los partidarios de las diversas escuelas filosóficas. Fue su blanco exclusivo la de Cousin, que él reputa como un espiritualismo embozado. (p. 119)
En otro testimonio de J. Z. González del Valle (1946), fechado el 4 de septiembre de 1839, resalta el espíritu crítico del insigne preceptor frente al eclecticismo. También reconoce el extraordinario despliegue teórico que muestra Luz y Caballero en la exposición de sus argumentos y concluye su valoración con la siguiente consideración: “Hay ahora aquí tal movimiento por la Filosofía que pone espanto” (p. 121).
Zayas (1946), editor de los escritos de Luz y Caballero que publica la Editorial Universidad de La Habana, hace constar en la Nota 1 al artículo de José de la Luz y Caballero Segunda Refutación a Tulio sobre el eclecticismo de Cousin, la gran intensidad del combate lucista a las doctrinas de los partidarios del eclecticismo de Cousin:
Don José de la Luz dio mucha importancia a estas conclusiones públicas, celebradas en el convento de San Francisco el día 8 de septiembre de 1839, pues refieren algunos contemporáneos que aseguraban, con mucha anterioridad al acto, que en él sus discípulos se encargarían de rebatir las doctrinas de sus adversarios, los preconizadores del eclecticismo de Cousin. (p. 40)
Entre septiembre y octubre de 1839 la cátedra de Filosofía del convento de San Francisco se consolida como una gran trinchera del combate de ideas contra los representantes del eclecticismo, aliados al poder colonial. Agramonte (1946) resalta la importancia de las exposiciones que Luz y Caballero organiza en esa institución en el contexto de la Polémica filosófica:
Pero el rostro de la polémica es como una especie de publicación escrita de lo que oralmente constituían sus pláticas filosóficas en el convento de San Francisco, donde estos liberales eclesiásticos le cedieron su cátedra; en ella abrió fuego graneado contra el cousinismo, a base del credo programático contenido en el llamado Elenco de Sanfrancisco, y combatió el eclecticismo que a la sazón se extendía por Europa, especialmente por Francia, y por Cuba, en un intento por conciliar lo inconciliable. (p. XXII).
Zayas (1946) comenta que Luz y Caballero en su cátedra de Filosofía, para orientar y ejecutar los ejercicios evaluativos de ese período se apoya en el Elenco de 1839, el cual no se conoce aún, y él divulga entre los intelectuales de su generación. También describe cómo se organizan los debates y cómo se estructuran los tribunales:
El salón en que se efectuaban estos ejercicios estaba dividido en dos porciones: la una llenábala distinguido concurso —entonces más numeroso que de costumbre, atraído por el prestigioso nombre del maestro y por el interés que despertaba su divergencia de opiniones con otros profesores acreditados—; la otra parte la ocupaban, al fondo, el Tribunal de los Doctores de réplicas (cuatro o seis) que debían argüir a los alumnos que sostenían las conclusiones del programa, próximos al público estos mismo alumnos; y entre ellos y aquel Tribunal, en una Cátedra de caoba, semejante a las que existen en nuestra Universidad, y situada a la izquierda de los espectadores, Don José de la Luz Caballero, como catedrático moderante. Parece, o por lo menos así se creía por muchos, que el Tribunal, o algunos de sus miembros hostiles al profesor, formaron el plan de apremiar exageradamente a sus discípulos y procurar su turbación, para que no obtuvieran el éxito que aquél se prometía. (p. 41).
Mesa (1947) ratifica la significación de las clases de Filosofía que imparte Luz y Caballero en esa institución y cómo las mismas facilitan la divulgación y debate, entre sus estudiantes, de las concepciones expuestas en los artículos que publica en el contexto de la Polémica filosófica:
Aquellos cursos de San Francisco debieron ser interesantísimos, el calor de la polémica que por entonces sostenía, debió trasmitirse a su explicaciones, haciéndolas tan interesantes, que de ahí casi nos llega la presunción de que a ello se debe, quizá, el que durante el siglo pasado el grupo de hombres que integraron nuestras actividades culturales, fueran tan recios pensadores en las distintas disciplinas a que cada uno de ellos se entregara. (p. 242)
Vitier (2002), llama a mantener vivo el legado pedagógico-filosófico del maestro de San Francisco, al enseñar filosofía en un escenario académico de tan alta relevancia, y comenta que sus clases comunicaron un inusitado entusiasmo a los alumnos y demás participantes. Sus palabras son muy emotivas: “Luz y Caballero en su cátedra del convento de San Francisco (1838-1843), en su polémica famosa, y en general, a virtud de sus doctrinas, ocasionó un movimiento en los medios intelectuales de su época” (p. 242).
Hart (2010) valora la importancia que otorga Luz y Caballero a la enseñanza de la Filosofía y resalta que el más elevado producto de esa obra fue la creación de una nueva espiritualidad. “Situar como un aspecto central de su concepción filosófica la práctica de enseñar y elevar espiritualmente al hombre está a tono con la más rigurosa concepción científica que hoy tenemos los cubanos.”(p. 21)
Durante los meses de enero a julio de 1840, desde la cátedra de Filosofía Luz y Caballero intensifica el desmantelamiento teórico del eclecticismo, enriquece la enseñanza de la Filosofía cubana y aguza la educación patriótica de los jóvenes. La teorización resultante de ese complejo proceso permite fortalecer la estructura interna del nuevo sistema filosófico, para ser usado como arma teórica de defensa de la integridad cultural del país y como patrón de conducta moral. Además, prioriza la atención a la enseñanza y aprendizaje de los contenidos filosóficos, para consolidar la formación intelectual, moral, estética, política, patriótica y teológica de los jóvenes.
En sus clases de Filosofía el maestro explica a sus estudiantes el fundamento teórico-metodológico del psicologismo como la más compleja manifestación del eclecticismo. Asimismo, debate y analiza el contenido de cada publicación de los eclécticos cubanos y examina de manera detallada con sus alumnos las respuestas, que luego publica en el Diario de la Habana. También, denuncia que los representantes de la doctrina invasora distorsionan la actitud patriótica de los seguidores de la causa cubana, con el propósito de confundir a los jóvenes. Por esa razón, sus respuestas contienen conceptos que revelan la consolidación de la enseñanza de la Filosofía cubana. De ese modo, las clases de esa materia en su cátedra, constituyen medios efectivos de profundización teórica y debate crítico.
En los primeros seis meses de 1840 el maestro privilegia, desde la cátedra de Filosofía del convento de San Francisco, la educación ético-patriótica, cívico-ciudadana y cultural de los jóvenes estudiantes, para formar en ellos un elevado sentido del compromiso individual y social ante los reclamos políticos y sociales del país. Por esa causa puede afirmarse, que esa institución, como representación de la nueva escuela devino trinchera de ideas y centro de la formación de un fuerte espíritu de emancipación entre los jóvenes de aquel tiempo.
En mayo de 1840 Luz y Caballero enfrenta los comentarios que ponen en duda la profundidad, efectividad y solidez teórica de sus argumentos sobre las insuficiencias teóricas del eclecticismo, expuestas en sus publicaciones y en las clases de Filosofía del convento de San Francisco, y al respecto plantea:
Parece que no ha leído cuanto sobre estas materias tengo escrito de veinte meses a esta parte, ni ha tenido noticia del tenor de mis inaugurales, ni de las sabatinas semanales en la clase de San Francisco, y muy señaladamente de mi último discurso de apertura, en el cual me esforcé por corresponder al título que le impusiera: De causis corruptae philosophiae[1]. (De la Luz, 1947, p. 126)
El fragmento revela la elevada intensidad de la actividad académica que en la cátedra de Filosofía del Convento de San Francisco desarrolla Luz y Caballero, en función de enseñar y consolidar la Filosofía cubana. Del mismo modo, destaca el valor metodológico de las sabatinas desplegadas en esa institución. Las clases o pláticas sabatinas constituyen una de las más significativas experiencias pedagógicas, llevadas a cabo por el gran educador. En la cátedra de Filosofía las pláticas sabatinas devienen recurso teórico-metodológico, que orienta a los profesores y estudiantes el camino de la superación crítica del eclecticismo, y consolida la educación científica, cultural y patriótica de los jóvenes.
Como manifestación de la intensificación de la actividad académica fuera de la cátedra de Filosofía del Convento de San Francisco, Luz y Caballero desarrolla una conferencia en el colegio Cubano, dirigido por don Claudio Díaz, ante el párroco y doscientos testigos, durante la noche del 22 de julio de 1839. En su intervención, el maestro trata diversos problemas filosóficos, fisiológicos y psicológicos y analiza el tema de la voluntad y la atención. Además, analiza los vínculos éticos que existen entre la libertad y la responsabilidad en la actuación humana, considerándola como la actitud que dispone al hombre para prevenir conscientemente los efectos de sus acciones y corregir el comportamiento, en virtud de tal previsión. La formación de los jóvenes, desarrollada en su etapa de trabajo en el convento de San Francisco, forma en la juventud un elevado sentido del compromiso individual y social ante los reclamos políticos y sociales del país.
En la cátedra de Filosofía del convento de San Francisco Luz y Caballero, en función de enseñar y consolidar la nueva filosofía intensifica su enriquecimiento teórico mediante un incremento de las actividades académicas y los debates de temas polémicos de gran interés. En este sentido, se destaca el desarrollo de las clases o pláticas sabatinas como experiencia pedagógica de elevado valor teórico-metodológico y formativo, para la enseñanza de la Filosofía cubana y la orientación de la superación crítica del eclecticismo espiritualista
El Elenco de 1840 sitúa completamente la educación en el centro de la problemática social cubana y orienta la teorización que de él dimana hacia la propuesta de soluciones a problemas clave identificados en el contexto de la Polémica filosófica. El sistema de conocimientos contenidos en sus notas, refuerzan el trabajo formativo desplegado por el maestro en las pláticas sabatinas, en las publicaciones de ese período y en las clases de la cátedra de Filosofía del Convento de San Francisco. El documento se plantea como objetivos fundamentales fortalecer la educación patriótica, preparar de manera efectiva a los estudiantes, para intervenir en el desmontaje del eclecticismo, superar críticamente la línea político-filosófica de Cousin y consolidar el desarrollo de la Filosofía cubana.
Conclusiones
La cátedra de Filosofía del convento de San Francisco constituye un escenario educativo en el que el gran maestro cubano eleva el acto de liberación humana a un escalón formativo más alto, mediante la producción de una educación y una filosofía capaz de transformar a los jóvenes en sujetos históricos; es decir, los forma como ciudadanos conscientes de sus deberes y responsabilidades sociales.
La cátedra de Filosofía del convento de San Francisco deviene trinchera del combate de ideas, que Luz y Caballero direcciona como guía del papel histórico que le corresponde cumplir a los jóvenes, para protagonizar los grandes acontecimientos sociales que el tiempo histórico barrunta. Asimismo, el gran maestro cubano, desde esa institución, cumple con la necesidad de preparar a los jóvenes para la asunción consciente de esa magna tarea. De esa manera, las clases de Filosofía del reconocido maestro cubano devienen fuente de la educación patriótica de la generación de jóvenes que protagoniza las luchas por la emancipación política del país a partir de 1868.
Referencias
Agramonte, R. D. (1946). Don José de la Luz y Caballero y la filosofía como ciencia de la realidad. En: La Polémica filosófica (pp. XIV-LXXXVI, Vol. III. Tomo I). Universidad de La Habana.
González del Valle, F. (2017). La Filosofía en La Habana de 1841. Oficina del historiador de la Habana. Patrimonio documental. https://repositoriodigital.ohc.cu/download/files/original/087f3604b83a54863a691e3b53552fc715d2277e.pdf
González del Valle, J. Z. (1946). Addenda III. Pasajes de Tulio sobre Luz. (Carta a Suárez y Romero de Septiembre 15 de 1838). En: La Polémica filosófica, (pp. 119-121, Vol. III. Tomo III). Universidad de La Habana.
Hart, A. (2010). Luz y Caballero: nuestro primer gran educador [II, final]. Publicado el 27 de agosto de 2010. Bohemia. Año 102(18).
Mesa, M. I. (1947). Don José de la Luz y Caballero; biografía documental. Logia Realidad No. 8.
Rodríguez, J. I. (2000). Vida de Don José de la Luz y Caballero. Editorial Cubana.
Sanguily, M. (1962). José de la Luz y Caballero. Estudio crítico. Consejo Nacional de Cultura. https://books.google.com.cu/books/about/Jos%C3%A9_de_la_Luz_y_Caballero.html
Vitier, M. (2002). Las ideas en Cuba: La filosofía en Cuba (Reimp.). Ciencias Sociales.
Zayas, Alfredo. (1946). Nota 1. Segunda refutación a Tulio sobre el eclecticismo de Cousin. Por José de la Luz y Caballero. (Diario de la Habana, octubre 29 de 1839). En: La Polémica filosófica, (pp. 39-61, Vol. III. Tomo III). Universidad de La Habana.
Conflicto de intereses
El autor declara que no existen conflictos de interés