Jessica Vela Batista
Jorge Francisco Batista Batista
Sandra María Peña Aguilera
La historia local del barrio San Agustín de Aguarás. Actividades para favorecer la enseñanza de la Historia de Cuba
The local history of the San Agustín de Aguarás neighborhood. Activities to favor the teaching of the History of Cuba
A historia local do bairro de San Agustín de Aguarás. Atividades para promover o ensino da história cubana
1 Jessica Vela Batista*
2 Jorge Francisco Batista Batista
3 Sandra María Peña Aguilera
1 Centro Universitario Municipal “Calixto García”. Holguín, Cuba. jvelab@uho.edu.cu. https://orcid.org/0000-0001-5744-6896.
2 Centro Universitario Municipal “Calixto García”. Holguín, Cuba. ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8926-9564.
3 Centro Universitario Municipal “Calixto García”. Holguín, Cuba. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7222-0884.
* Autor para la correspondencia: jvelab@uho.edu.cu.
Resumen En el presente trabajo se realizó un estudio sobre la evolución socioeconómica de San Agustín de Aguarás entre fines del siglo XVIII y el siglo XIX, en el que se revela el papel del barrio como punto intermedio en que confluyen las dinámicas económicas ganadera tradicional y azucarera modernizadora, las que transformaron su realidad y su crecimiento. Se analizan etapas que resaltan acontecimientos históricos relevantes, donde predomina un enfoque de investigación cualitativo, basado en el trabajo con fuentes bibliográficas, documentales, orales y el análisis de documentos de archivo. El objetivo es brindar un panorama novedoso acerca del nacimiento y desarrollo de San Agustín de Aguarás, barrio del municipio Calixto García, provincia de Holguín. Palabras clave: colonia; San Agustín;historia local ; actividades ; acontecimientos históricos | Abstract In this work, a study on the socioeconomic evolution of San Agustín de Aguarás between the end of the 18th century and the 19th century was carried out, revealing the role of the neighborhood as an intermediate point where the traditional cattle raising and modernizing sugarcane economic dynamics converged, which transformed its reality and its growth. It analyzes stages that highlight relevant historical events, where a qualitative research approach predominates, based on the work with bibliographic, documentary and oral sources and the analysis of archival documents. The objective is to offer a novel panorama about the birth and development of San Agustín de Aguarás, neighborhood of Calixto García municipality, Holguín province. Keywords: colony; St. Augustine; local history; activities; historical events |
Resumo
Este trabalho é um estudo da evolução socioeconômica de San Agustín de Aguarás entre o final do século XVIII e o século XIX, revelando o papel do bairro como um ponto intermediário onde convergiram as dinâmicas econômicas da pecuária tradicional e da modernização da produção de cana-de-açúcar, transformando sua realidade e seu crescimento. Analisa etapas que destacam eventos históricos relevantes, onde predomina uma abordagem de pesquisa qualitativa, baseada no trabalho com fontes bibliográficas, documentais e orais e na análise de documentos de arquivo. O objetivo é fornecer uma nova visão geral do nascimento e do desenvolvimento de San Agustín de Aguarás, um bairro no município de Calixto García, província de Holguín.
Palavras-chave: colônia; San Agustín; história local; atividades; eventos históricos
Introducción
Para la sociedad cubana resulta indispensable profundizar en el proceso histórico cubano en todos sus niveles, por ser la historia pilar de la formación de valores en las nuevas generaciones. A la vez de aportar cultura y un sólido pensamiento histórico, que permite realizar valoraciones políticas precisas e interpretar los complejos problemas del mundo contemporáneo y, sobre todo, asumir una actitud revolucionaria ante los problemas, procesos y fenómenos sociales que se le presenten a nivel local. La historiografía cubana, a pesar de los esfuerzos iniciados en el siglo XIX por la Sociedad Económica de Amigos del País y, en la primera mitad del siglo XX por la Academia de Historia de Cuba, ofreció mayormente estudios generales y no es hasta 1959 que se abrieron nuevas perspectivas a la investigación histórica, se llamó al estudio popular de las tradiciones tanto a escala de la nación como de sus localidades, origen del Movimiento de activistas de Historia y en segundo lugar, tras los imperativos teóricos y organizativos del Instituto de Historia de Cuba, fundado en 1985. Este exigió una perspectiva mayormente académica a los estudios históricos, con proyectos de investigación en las escalas nacional, provincial y municipal. No obstante, a pesar de todo ese esfuerzo investigativo y de publicaciones, pocas veces se constata, particularmente en las últimas tres décadas, una variedad de acercamientos investigativos históricos a localidades específicas dentro de los municipios. El municipio Holguín, y el complejo de sus barrios y localidades representan un caso particular dentro del proceso histórico colonial.
Entre los estudiosos de la historia local holguinera en el periodo, se destacan: de Ávila (1926), Ávila (1926), Cabrera (1995), García (2002), Vega (2012), De la Pezuela (1863), Rodríguez (2001). Ellos han abordado los rasgos generales de la sociedad colonial, el actuar de los partidos políticos, las luchas armadas, el movimiento obrero, la caracterización del municipio surgidos sobre el espacio de la antigua jurisdicción y, en especial, de la ciudad entre otros temas. Sin embargo, los estudios existentes dedicados a los barrios rurales en el territorio holguinero durante la colonia son escasos e insuficientes, para comprender una etapa marcada por acontecimientos trascendentales en la historia nacional y regional. Asimismo, ha primado más una mirada sobre lo macro, particularmente política, que sobre lo micro; es decir, de lo general sobre lo singular, categorías íntimamente relacionadas. Los barrios rurales dentro de los municipios - en el periodo de estudio - fueron fuerzas motoras del desarrollo regional, además de ser centros generadores de cultura y elementos aglutinadores de la vida cotidiana de sus habitantes, reflejando desde su singularidad los procesos generales en marcha. San Agustín de Aguarás, es una localidad rural holguinera poco estudiada y a la vez, una de las más antiguas del territorio, portadora de una pretérita y fuerte tradición agropecuaria, durante la Colonia. La disciplina Historia se constituye en la base para una educación moral y de los valores. La historia como lección de vida se afirma en la tradición o en el pasado tradicional y asigna a la historia la función de magistra vitae (Funes, 2010, p.89). Fortalecer el amor y entendimiento por su identidad en los estudiantes es de vital importancia para toda sociedad. El dominio de los hechos más relevantes que acontecen en la localidad, así como sus protagonistas, deben formar parte de su cotidianidad. La asignatura Historia es, precisamente, una vía para fomentar en los estudiantes universitarios el conocimiento de estos hechos relevantes. Sin embargo, los profesores no desarrollan todas las potencialidades que ofrecen estos acontecimientos históricos de la comunidad.
Materiales y métodos
El presente análisis examina la fundamentación metodológica utilizada para abordar una problemática específica mediante un enfoque dialéctico-materialista. A continuación, se desglosan los componentes clave del enfoque metodológico y su aplicación en la investigación.
Fundamento Metodológico: Dialéctico Materialista. Este enfoque filosófico permite analizar la realidad social a partir de la interacción de fuerzas opuestas y las condiciones materiales que la determinan. Facilita una comprensión crítica y contextualizada de los fenómenos sociales.
Métodos y Técnicas Empleadas: Análisis Crítico de Fuentes se utilizó para evaluar la veracidad y relevancia de la documentación consultada. Este método fue esencial para identificar sesgos y perspectivas que influyen en la interpretación de la información.
El Hermenéutico: Este enfoque interpretativo permitió desentrañar significados implícitos en los textos, así como comprender las intenciones y contextos que los rodean.
Métodos Cualitativos y Cuantitativo: Se utilizaron el análisis documental para proporcionar un marco para la revisión crítica de la literatura existente; las entrevistas, ofrecieron una perspectiva directa de los sujetos involucrados, enriqueciendo la comprensión del fenómeno, y la observación, permitió la recolección de datos empíricos que contextualizan los hallazgos.
Operaciones Lógicas en el Análisis
Análisis y síntesis: Se utilizó para descomponer la información en sus elementos constitutivos y luego recomponerla para obtener una visión más clara del fenómeno estudiado.
Inducción y Deducción: Estos métodos lógicos permitieron construir teorías a partir de datos específicos (inducción) y aplicar teorías existentes a casos concretos (deducción).
Histórico Lógico: Este enfoque situacional ayudó a comprender la evolución de los fenómenos en un marco temporal y contextual, analizando las relaciones causales que los afectan.
El enfoque metodológico descrito en el resumen es integral y crítico, lo que permite abordar la problemática de manera profunda y reflexiva. La combinación de métodos cualitativos y técnicas analíticas proporciona un marco robusto para la investigación, garantizando que los hallazgos sean tanto relevantes como confiables. Este análisis no solo contribuye a la comprensión de los fenómenos estudiados, sino que también invita a una reflexión más amplia sobre las dinámicas sociales y los intereses que las moldean
Resultados y discusión
El espacio geográfico, según afirmara Calzadilla (2009): ...constituye el entorno donde se articula la cultura de una determinada comunidad humana. Esta lo transforma a lo largo del tiempo, favoreciendo una profunda interrelación hombre-naturaleza. Por tal razón, en dicho devenir la comunidad en cuestión adquiere particularidades que la distinguen, de las cuales no es ajeno el espacio geográfico. Este proceso, subraya el referido autor, conduce a la definición y consolidación de la identidad. Tal concepción significa una estrecha relación entre las estructuras político administrativas, que denotan la acción transformadora del ser humano organizado en sociedad y el espacio geográfico contenido por la definición político-física del ámbito de las referidas estructuras.
Para Acebo (1991, p.12) la historia local es (...) el estudio hecho por los escolares, bajo la orientación del docente, de los hechos, fenómenos y procesos singulares y locales del pasado lejano o próximo y del presente, de determinado territorio, en su relación con el devenir histórico o nacional (...). Con esta definición se fundamenta la necesidad de ver el estudio de la historia local más allá del lugar donde se vive.
La más antigua referencia hecha sobre la enseñanza de la historia de la localidad en Cuba, se encuentra realizada por uno de los fundadores de la pedagogía José de la Luz y Caballero , donde señala: "(…) es sumamente interesante para la patria infundir a sus hijos, con la leche, un amor entusiasta por ella, no habiendo el modo de conseguir tan precioso fin como el de familiarizar a los niños con ciertos recuerdos de la historia peculiar de su pueblo-porque estas impresiones se graban hasta la muerte-para que sirvan como núcleo a su nación y después de los demás del mundos egún su grado de importancia relativa” (Borroto, 2020, párr.4). Colocando al alumno en su aldea, digámoslo así, como periferias. Estos también serían el medio de dar desde el principio cierta realidad al estudio de la historia. (Cartaza, 1835, p. 238). A pesar de la importancia que le concedían algunos pedagogos de la época, no constituía el estudio de la historia local una línea a seguir por las escuelas que existían, lo que no se manifiesta hasta hoy en las pruebas documentales. Es a partir de 1842 que se oficializa la introducción de la asignatura Nociones sobre Historias Sagradas en la primaria, secundaria y nivel superior. El estudio de la Historia ocupa un lugar importante en la educación cubana por su contribución y fortalecimiento a la educación patriótica, antiimperialista e internacionalista, además de formar valores en los estudiantes, así como el amor y respeto a los héroes y mártires, aunque los resultados alcanzados revelan que el aprendizaje histórico no se corresponde con las aspiraciones.
El carácter activo de la personalidad se aprecia en el hecho de que ella se forma y desarrolla en la actividad y se expresa en la actividad. Brito (1987, p.17), plantea que actividad es el proceso mediante el cual el individuo responde a sus necesidades, se relaciona con la realidad, adoptando determinada actitud hacia la misma. Al analizar la estructura de la actividad se evidencia que esta transcurre mediante diferentes procesos que el hombre realiza guiado por una representación anticipada de lo que espera alcanzar con dicho proceso. Esas representaciones anticipadas constituyen objetos a fines, ese proceso encaminado a la obtención de los mismos es a lo que se denomina acción. Es decir, las acciones constituyen procesos subordinados a objetivos o fines conscientes. Por lo tanto, la actividad existe necesariamente por medio de acciones, por las propias condiciones sociales de vida del hombre. Entonces, si la actividad existe a través de las acciones, estas, a su vez, se sustentan en las operaciones, una operación forma parte de acciones diferentes. Por lo que, el lugar y la génesis de las acciones y las operaciones en la estructura de la actividad son diferentes. Las acciones surgen por la subordinación del proceso de la actividad al determinar objetivos, que son necesarios vencer para la culminación exitosa de la actividad, mientras que las operaciones se originan por las condiciones en que la actividad se desenvuelve. La propuesta de actividades tiene como objetivo general elaborar actividades para favorecer la enseñanza de la historia local en estudiantes universitarios mediante la asignatura de Historia, para ello, se confeccionaron 12 actividades variadas enmarcadas en los hechos más relevantes de la localidad de San Agustín de Aguarás, se planificaron con la misma estructura metodológica, con títulos sugerentes, motivadores. Las actividades están dirigidas a resaltar la personalidad de figuras que protagonizaron las luchas por la independencia, así como los principales hechos que llevaron al triunfo de la Revolución y que hoy forman parte de la historia de la Patria. Como parte de las actividades los estudiantes universitarios junto con su profesora de Historia realizaron visitas a sitios históricos como tarjas, Museos, monumentos, se realizaron entrevistas a familiares de los héroes y mártires de la localidad, personalidades, dirigentes y al historiador de la zona, además se realizaron conversatorios dirigidos a fortalecer en los estudiantes el amor por los héroes y mártires de la Patria, así como a preservar las conquistas de la Revolución. Se realizaron intercambios con trabajadores del Museo y la Biblioteca Municipal para darle divulgación en la comunidad a estos hechos importantes.
Los orígenes de San Agustín de Aguarás se remontan a la creación del hato comunero de Aguarás, probablemente a fines del siglo XVIII, en parte de la antigua región aborigen de igual nombre, que desde temprano perteneció a la pudiente familia bayamesa Silva, con intereses en la región. En la zona se destacaba el río Aguarás, base de la toponimia. Caracterizándolo, según de la Pezuela (1863) en su libro Diccionario Estadístico, geográfico e histórico de la Isla de Cuba: ... era afluente del Chaparra, nacido en tierras y en el monte de su nombre; a dos leguas al sur del Asiento del hato corre por el cuartón de Aguarás largo trecho; entra en el partido de San Andrés (Guabasiabo) uniéndose a la izquierda con el Chaparra en el sitio de San Martín. A media legua de la sabana de Aguarás se le reúne el San José, arroyo que unido al Bayamito y el Naranjo bañan las tierras de la hacienda de San José de Aguarás. Según Diego de Ávila y Delmonte, el hato madre original fue Santa Bárbara del Virivivi, con los sitios de San Antonio de Nicavó y San Pedro, a los que luego se agregaron los sitios de Yarey y Aguarás; los que sucede es que ambos pertenecían al patrimonio de la misma familia, la Silva Ramírez de Arellano. Aguarás pertenecía al esposo: Luis de Silva y Ferral Tamayo y, Santa Bárbara, a su esposa Ana María Ramírez de Arellano y Santiesteban. En 1729, al testar el regidor bayamés Luis de Silva y Tamayo, le legó a su hijo José Antonio de Silva y Ramírez de Arellano el título de regidor perpetuo y varios sitios del hato de Aguarás. Poco después, en 1737 Ana María vendió a José Antonio el hato de Santa Bárbara y así, ambas haciendas colindantes, se unificaron bajo un solo dueño, causa quizás del error de Ávila. Si bien se desconoce a hora con exactitud la extensión y límites iniciales del hato de Aguarás, se ha podido determinar que este hato partía desde el borde sur de la llanura conocida hoy como Peniplano Camagüey-Las Tunas-Holguín y se abría, en una complicada forma geométrica, ascendiendo hasta confluir con el sistema de las Alturas de Maniabón, en una fértil explanada salteada por elevaciones de poca altura. Si se toma como medida física del hato lo aportado por el juicio de deslinde de 1905, se constata que curiosamente el mismo poseía el 75,07% del total de tierras aceptadas para una hacienda de ese tipo, es decir 419,7 caballerías menos. Con el tiempo, el hato se fue desmembrando en corrales y sitios de crianza a través de diferentes procesos de arrendamientos y compraventas. Quizás esas 419,7 caballerías que faltan, que casi corresponden a la extensión de un corral, fuera el desglose de algunos de los que llegó a poseer. En 1764-1765 José Antonio de Silva y Ramírez de Arellano declaró poseer en el hato más de 1 300 pesos de posesión, 350 reses vacunas, 50 cerdos y rendía 100 pesos anuales, teniéndolo arrendado a Francisco hijo del notario público Lorenzo Castellanos y Cisneros y grabado por dos censos, uno de 350 pesos, en beneficio de López Madrigal y otro, de 700 pesos, en beneficio de la Parroquial Mayor de Bayamo. Los Castellanos pagaban 400 pesos anuales por su uso. Al concluir el referido José Antonio su gestión como primer Teniente Gobernador de la Jurisdicción de Holguín en 1757, en el juicio de residencia que se le realizar en 1764, fue acusado por el Regidor Alcalde Mayor Provincial Diego de Ávila de la Torre, de haberle inferido daños durante su gestión - se desconoce en la actualidad cuáles fueron estos - por lo cual el juez, Manuel Fernández de Villanueva, considerando probado el hecho, determinó que las tierras de Aguarás “se subastasen y con su producido se le abonase a dicho Regidor Ávila las costas, daños y perjuicios que le había interrogado(sic). Por causas ahora no conocidas la apuntada sentencia no se ejecutó de la forma descrita y las tierras se mantuvieron en lo que restaba del siglo en manos de los Silva. En 1770 se sabe que, dentro del hato de Aguarás, arrendado a los Castellanos, ya existían los sitios ganaderos de El Rosario, Naranjo y San Agustín. El 15 de mayo de 1774, José Antonio de Silva obtuvo el título de Marqués de Guiza, pero gozaría muy poco del rango, al fallecer poco después. A su deceso, sus tierras holguineras pasaron a manos de su yerno, el Coronel D. Francisco de la Torre, que al parecer mantuvo el arrendamiento a los Castellanos, durante los siguientes 50 años. Finalmente, las tierras de Santa Bárbara y Aguarás, fueron adquiridas por la principeña Soledad Sánchez y Sánchez, esposa de José María de Zayas, el 27 de septiembre de 1824. Ella, en 1831, arrendó las tierras de Santa Bárbara con sus sitios San Pedro, Santa María, San Antonio, La Trinidad y Parada a su apoderado Domingo Carcaño. También le arrienda el sitio de San Martín, dentro del corral de José de Aguarás, desconociéndose con certeza qué sucedió con los otros sitios y corrales como San Agustín. Entre esta fecha y 1868 son muy pocas las menciones a Aguarás y Santa Bárbara en los registros notariales de compra y venta de tierras, dando idea de un relativo alejamiento de los procesos mercantiles y colonizadores sobre el suelo. En el caso de San Agustín, la primera mención documental ubicándolo en calidad de corral, dentro del hato de Aguarás, se constató en 1771, al declarar Lorenzo Castellanos y Cisneros, arrendatario de la posesión de los Silva y Ramírez de Arellano, que lo tenía alquilado a Gabriel García, del que no se tienen otros datos. Cuatro años más tarde, se informó que el corral era trabajado por una familia de descendientes de indios, integrados por el matrimonio compuesto por José Ramírez y María Jumo, los que contaban en ese momento con tres hijos. Los sitios de El Rosario y Naranjo, quizás también fueran corrales; pero no se ha localizado documentación para afirmarlo con certeza. Según ya se expuso, luego del año 1760 el hato de Aguarás fue elevado a sede de la capitanía pedánea homónima. En 1 804 el teniente gobernador Félix del Corral y Menocal reorganizó los partidos, definiendo cuatro: Majibacoa, San Cristóbal de la Ciguapa, Bariay y Aura. Aguarás y su complejo de hatos, corrales y sitios de crianza fue incluido en el nuevo partido de Majibacoa hasta el año 1820. Luego de esa fecha, en la nueva reorganización política administrativa realizada, pasó al partido denominado San Andrés, por su punto cabecera y que más adelante fue nombrado Guabasiabo. Entre los años 1817 y 1841 de acuerdo a los censos efectuados por las autoridades coloniales, la población total registrada en el partido de San Andrés o Guabasiabo pasó de los 1228 a los 2576 habitantes. En el territorio de Aguarás, al interior del partido, se infiere que por la vía del crecimiento natural y del arribo de inmigrantes interesados en levantar sitios de labor, también se produjo un crecimiento demográfico entre 1840 y 1850, la posible formación de varios caseríos. El caserío de San Agustín de Aguarás El antiguo camino que atravesaba el corral de San Agustín, la construcción en un punto a su vera en fecha desconocida de una ermita advocada al santo católico Agustín, probablemente por interés particular de una familia en honrar al santo patrón o intentando brindar ayuda espiritual a los dispersos pobladores de toda un área mayor conocida como Aguarás, signaron el destino del sitio.Todo indica que la rústica edificación de culto en la hacienda de Aguarás y corral de San Agustín, en fecha ignota, consolidó el nombre de ambas haciendas bajo la protección del Santo y, contribuyó air formando un caserío, quizás desde algún momento de 1840, el que se convertirá paulatinamente en el más importante dentro de aquellas tierras. La llegada a Cuba en febrero de 1851 del nuevo arzobispo Antonio María Claret y Clará, propició que el emprendedor prelado de origen catalán impulsara durante esa década un amplio proyecto de reforzamiento de la institucionalidad de la Iglesia en la zona oriental. Se ha dicho sobre sus resultados: En 1851, la construcción de la iglesia de Bairey su erección parroquial, en 1852 la elevación de Baracoa a parroquia de término y la reconstrucción de la iglesia de San Luis de los Caneyes, en 1853, la construcción de la iglesia de Palma Soriano, y la erección parroquial de Santa Rita de Casia (Santa Rita), y la elevación a parroquias de la iglesia de Moa, existente esta última en El Jamal (Baracoa), la que fue dedicada a Santa Eulalia Barcelonense. En 1855 fundó el prelado la capilla de la Casa de Mujeres de Santiago, dispuso que se reformara la antigua y pobre ermita y facilitó auxilios para su construcción. Terminada la obra, por decreto el 2 de julio del mismo año, se erigió en parroquia de ingreso, disponiendo del personal y haberes que correspondían a las Iglesias de esta clase. Bajo ese impulso, desde inicios de 1855, también se dispuso la transformación de la ermita holguinera que, bajo el nombre de San Agustín de Aguarás existía en el partido de Guabasiabo de Holguín. El obispo Claret, facilitó los recursos para su construcción y la elevó el 2 de julio de ese mismo año a la categoría de parroquia de ingreso. La parroquia se convirtió en centro aglutinador y socializador de los campesinos dispersos, a la vez que arraigó el nombre y la preponderancia del caserío, que lentamente se fue convirtiendo en el asiento poblacional principal de la zona y que, si bien estaba rodeado de espesos montes, su ubicación lo convertía en un nudo de antiguos caminos que facilitaba el acceso al lugar. Las primeras noticias documentadas sobre el caserío de San Agustín de Aguarás, aparecen en el “Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba”, de Jacobo de la Pezuela. Información correspondiente a 1858. Lo describe como compuesto por una iglesia, dos pequeñas casas de mampostería y algunas viviendas de embarrado y guano, con unos 50 habitantes de toda clase, edad y sexo. Quince años más tarde, un documento informa que en San Agustín existían ya para la fecha 14 casas de tejas y 41 de guano.
Es tradición afirmar que el poblado de San Agustín de Aguarás fue originalmente constituido por familias de origen español, nombrando a los Ávila, Hernández, Carbonell, Lerma, González, Castellanos, Peña, Velázquez; pero la paulatina inmigración canaria que se nutrió el lugar mayormente a partir del año 1878. En el padrón de 1863 en el cuartón se registraron 42 apellidos los más frecuentes: Carbonell (20,63%), Almaguer y Fernández (16,28%), Córdova, Peña y Rivero (13,95%). Algunos de ellos – Almaguer y Peña --, de entre los más antiguos criollos en la región histórica de Holguín. La masa humana apuntada, vinculada a la producción agrícola y a la ganadería propició el nacimiento de un campesinado, tipificado por gustos, costumbres, tradiciones y modos de actuar, vinculados a sus necesidades materiales y a sus intereses específicos. Entre las principales tradiciones se encontraban las relacionadas con la religiosidad, como consecuencia de la política y la ideología dominante colonial.
La economía en los años previos al 10 de octubre de 1868 El centro de vida económica del territorio colonial del partido de Guabasiabo con su cuartón de Aguarás que contenía el hato de Aguarás y al corral de San Agustín, estuvo en las actividades ganaderas, los cultivos y la producción de azúcar, esta para el autoconsumo. Las haciendas comuneras del lugar fueron gradualmente transitando a polivalentes en función de las necesidades alimenticias del mercado interno, principalmente de la ciudad de Holguín y de otras zonas; en 1866 el partido según el padrón de fincas rústicas de ese año, numeraba 26 haciendas de crianza de ganado mayor con 87,8 caballerías, 609 sitios de labor con 569,6 caballerías y 11 trapiches con 37 caballerías. Lo antes apuntado sobre la reconversión de las haciendas de ganaderas en polivalentes agropecuarias lo muestra el análisis del uso del suelo en el padrón antes referido. En 694,4 caballerías de tierra, el 82,02% la explotaban los sitios de labor, el 12,6% las haciendas ganaderas y el 5,32% los trapiches. Específicamente, en el cuartón de Aguarás existían 105 sitios de labor, explotando 87,45% caballerías. Dentro de estas, las de San Agustín lograron renombre en la producción de plátano macho, fríjol, maíz, queso y miel. Una de las características del desarrollo económico del área en la segunda mitad del siglo XIX, fue el crecimiento de la producción agrícola.
De acuerdo con las características económicas del cuartón en estos años, se observa como característica demográfica, el predominio de la población blanca y su ubicación fundamentalmente en los sitios de labor. Un estudio de la distribución poblacional del cuartón de Aguarás en los años del 1861 al 1864 indica que en el lugar vivían 721 personas, de ellos 679 blancos, 12 negros libres y 30 esclavos. Tomando cautelosamente como referente los datos, se percibe que la población blanca representa el 94% y estaba diseminada fundamentalmente en las haciendas y los sitios de labor, por su parte, la población esclava era escasa por el tipo de economía imperante y el alto valor que había que desembolsar para adquirirlos. De esta forma, la evolución socioeconómica del San Agustín de Aguarás entre fines del siglo XVIII y el XIX donde se revela el papel del barrio como un punto intermedio en que confluyeron las dinámicas económicas ganadera tradicional, las que transformaron su realidad e iluminaron, en sus crecimientos, los conflictos de la sociedad colonial. A continuación se presenta una muestra de las actividades desarrolladas:
Título: La historia de mi localidad
Objetivo: Demostrar mediante fuentes locales, la importancia de la fundación del Hato de San Agustín de Aguarás y su repercusión en la historia Patria. Desarrollo: La profesora visitará el lugar con anterioridad. Se invitan a personas de la localidad que conocieron sobre el hecho. Esta actividad debe planificarse con tiempo. Se debe poseer dominio de lo acontecido en el lugar. Se conversó sobre la fundación de Hato y su evolución a partir del siglo XVII hasta el siglo XIX resaltando aspectos importantes ocurridos allí a partir de las siguientes interrogantes: ¿Dónde y cuándo se fundó el Hato de San Agustín de Aguarás? ¿Cuál era la misión? ¿Cómo es recordado este hecho en la actualidad? ¿Qué importancia tiene para ustedes el conocimiento de este hecho el cual forma parte de nuestra historia? A partir de tus conocimientos sobre este hecho, redacta un texto de no menos de 8 renglones donde expongas tus criterios al respecto.
Resultados: Para evaluar la efectividad de las actividades, de una población total de 267 estudiantes, se escogió una muestra de 12, 6 hembras y 6 varones. La propuesta fue aplicada a estudiantes del Centro Universitario Municipal Calixto García. Se aplicó una prueba de entrada. Una vez implementadas las actividades, se aplicó una prueba final a la muestra seleccionada y se procedió con el análisis de los resultados y se valoraron los aspectos positivos y las insuficiencias. Se demostró que los estudiantes ampliaron sus conocimientos sobre la historia de su localidad, se interesaron por conocer los hechos y sus principales figuras mediante la lectura de bibliografías de contenido histórico y las clases de Historia. Se interesaron por la recopilación de bibliografía digital e impresa, que abordan temas históricos. Se demostró que, mediante la asignatura de Historia, se pueden insertar temas de la localidad, haciendo más amenas las clases.
Discusión: Los resultados que aquí se expresan, muestran que es factible la propuesta. Con la implementación de las actividades se evidenció que se pueden lograr resultados relevantes. Esto demuestra la alta preparación de los profesores los cuales desempeñan un papel fundamental en este aspecto como mediador en el proceso de enseñanza aprendizaje educando a sus estudiantes en la importancia que tiene conocer la historia de la localidad y de la Patria en general. Al realizar la valoración de los resultados, se constató que la puesta en práctica de las actividades ha sido efectiva.
Conclusiones
La enseñanza de la historia local es un componente esencial en la formación de los estudiantes, especialmente en contextos rurales como el de Holguín. La implementación de actividades centradas en la historia local a través de la asignatura de Historia busca no solo enriquecer el conocimiento histórico, sino también fomentar valores y una identidad cultural entre los estudiantes.
La historiografía relacionada con las localidades rurales holguineras durante el periodo colonial ha sido escasamente abordada en el currículo universitario. Este vacío representa una oportunidad para que los educadores diseñen estrategias que integren estos contenidos, contribuyendo así a una educación más contextualizada y significativa.
El análisis revela que la historia local ha sido poco explorada en la formación académica de los estudiantes. Esto subraya la necesidad de una revisión curricular que incorpore estos temas, permitiendo a los estudiantes asimilar conocimientos relevantes sobre su entorno.
La conexión entre la historia local y la asignatura de Historia se identifica como crucial para el desarrollo de valores en los estudiantes. La enseñanza de héroes y mártires locales no solo enriquece el contenido académico, sino que también fomenta un sentido de identidad y pertenencia.
Diversidad de Actividades: Las actividades implementadas son variadas y efectivas para vincular la historia local con el currículo. Estas metodologías activas son fundamentales para despertar el interés de los estudiantes, facilitando un aprendizaje más dinámico y participativo.
Validación de la Propuesta Los resultados obtenidos de la implementación de estas actividades validan su efectividad. Se evidencia que al responder a las necesidades investigativas y educativas, se logra un impacto positivo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Implicaciones para la Práctica Educativa
Este análisis sugiere que la integración de la historia local en la educación superior debe ser una prioridad. La formación de los estudiantes no solo debe centrarse en el conocimiento teórico, sino también en la comprensión de su contexto histórico y cultural. Esto puede lograrse a través de:
Desarrollo de Currículos Contextualizados: Incorporar contenidos que reflejen la historia local y su relevancia.
Metodologías Activas: Utilizar actividades que promuevan la participación y el interés por la historia, como proyectos de investigación, visitas a sitios históricos y debates.
Fomento de la Identidad Cultural: A través de la enseñanza de figuras históricas locales, se puede fortalecer el sentido de pertenencia y admiración hacia la patria.
La puesta en práctica de actividades centradas en la historia local representa un avance significativo en la enseñanza de la historia en contextos universitarios. Al abordar la escasez historiográfica, vincular la historia con valores y utilizar metodologías variadas, se logra no solo una mejor asimilación de conocimientos, sino también una formación integral de los estudiantes, preparándose para ser ciudadanos conscientes y comprometidos con su historia.
Referencias
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Rodríguez Gómez, A. (2001). Administración colonial en Holguín. Ediciones Holguín. https://isbn.cloud/9789592210837/administracion-colonial-en-holguin/.
Vega Suñol, J (2012). Región e Identidad. Ediciones Holguín. https://isbn.cloud/9789592213609/region-e-identidad/.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses
Declaración de contribución de autoría:
Jessica Vela Batista: Conceptualización, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Validación, Redacción de original.
Jorge Francisco Batista Batista: Curación de datos, Análisis formal, Supervisión, Redacción y edición.
Sandra María Peña Aguilera: Adquisición de fondos, recursos, Visualización.
Luz.23(4), e1238, octubre-diciembre, 2024.