La contextualización espacio-temporal en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba

The spatial - temporal contextualization in the teaching learning process of the History of Cuba

A contextualização espaço temporal no processo de ensino-aprendizagem da História de Cuba

1Dimelsa Rivas-Dusut*

2Gabriel Eduardo Oliver-Castillo

3Tatiana María Lorenzo-Curbelo

1Universidad de Holguín. Cuba. ORCID: https://www.orcid.org/0000-0003-2566-0251 

2Universidad de Holguín. Cuba. ORCID: https://www.orcid.org/0000-0002-9583-1880  

3Universidad de Occidente, Managua. Nicaragua. ORCID: https://www.orcid.org/0000-0003-4145-5178

*Autor para la correspondencia: dimelsar@uho.edu.cu 

Resumen

Se realizó un análisis de los fundamentos teóricos que sustentan el desarrollo de la contextualización espacio-temporal en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba. Se emplearon en la investigación los métodos de análisis, síntesis, revisión de documentos y la observación participante. En el análisis se abordan aspectos relacionados con la contextualización espacio-temporal en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina Historia de Cuba en la carrera Licenciatura en Educación Especial. Se declaran los fundamentos teóricos del proceso de enseñanza-aprendizaje y se argumentan desde un enfoque dialéctico-materialista. Se revela la necesidad de aportar argumentos desde la Didáctica de la Historia sobre procedimientos que contribuyan a la contextualización espacio-temporal de los estudiantes, desde el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Palabras clave: contextualización espacio-temporal; Historia de Cuba; Educación Especial

Abstract

An analysis of the theoretical foundations that support the development of the spatial-temporal contextualization in the teaching-learning process of the History of Cuba was carried out. The methods of analysis, synthesis, document review and participant observation were used in the research. The analysis deals with aspects related to the spatial-temporal contextualization in the teaching- learning process of the discipline History of Cuba in the major Bachelor of Special Education. The theoretical foundations of the teaching- learning process are declared and argued from a dialectical-materialist approach. The need to provide arguments from the didactics of history about procedures that contribute to the spatial-temporal contextualization of the students from the teaching-learning process is revealed.

Key words: spatial-temporal contextualization; History of Cuba; Special Education

 

Resumo

Foi realizada uma análise dos fundamentos teóricos que sustentam o desenvolvimento da contextualização espaço temporal no processo de ensino-aprendizagem da História de Cuba. Foram empregues os métodos de análise-síntese revisão documental e observação participante. A análise aborda aspectos relacionados à contextualização espaço-temporal no proceso de ensino-aprendizagem da disciplina História de Cuba no curso de Licenciatura em Educação Especial. Os fundamentos teóricos do processo ensino aprendizagem são declarados e discutidos a partir de uma abordagem dialético-materialista. Se revela a necessidade de apresentar argumentos do Didática da História sobre procedimentos que contribuem para a contextualização espaço-temporal dos alunos, a partir do processo ensino-aprendizagem.
Palavras-chave: contextualização espaço-temporal; História de Cuba; Educação especial

 

Introducción

El presente artículo tiene el propósito de brindar fundamentos teóricos relacionados con la contextualización espacio-temporal en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina Historia de Cuba. El objetivo que persigue es elevar la calidad del aprendizaje de los contenidos históricos del futuro profesional de la Educación Especial. La importancia del mismo radica en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia, el cual influye en la formación de los estudiantes de esta carrera, por ser una arista imprescindible en el desarrollo de convicciones patrióticas y profundos sentimientos hacia los héroes, las luchas y la visión del devenir histórico, por favorecer el desarrollo de la concepción científica del mundo a la par que contribuye a la formación de la personalidad de los estudiantes.

El futuro profesional, en su proceso de formación, debe ser entrenado como un comunicador de ideas. La clase de Historia de Cuba debe ser un escenario para decir y expresar puntos de vistas, para cuestionar, discrepar y exponer nuevas opiniones, para argumentar nuevas ideas, para criticar desde posiciones revolucionarias cualquier problemática o tema, lo que conlleva al ejercicio del pensar críticamente, desde la cultura del debate.

Para una correcta asimilación de los contenidos históricos es básico la contextualización espacio temporal, que está presente tanto en el proceso de obtención del conocimiento como en su profundización.  No basta solo con la apropiación de los contenidos históricos, sino que en su formación profesional el estudiante debe aprender a contextualizar espacial y temporalmente, ya que en el desarrollo de su práctica profesional deberá poner en contexto cualquier hecho, proceso o fenómeno histórico con respecto al ámbito al que pertenece.

De esta forma logrará comprender mejor sus orígenes, consecuencias e incluso generar un hilo conductor para ofrecer una visión amplia sobre todos los elementos o circunstancias que rodean un hecho, proceso o fenómeno. Si no contextualiza la información carece de valor porque no logra comprenderla. Los datos por sí solos no le permitirán hacerse una idea completa del pasado o del presente mismo. Por tanto, la contextualización espacio-temporal constituye una necesidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación Especial.

Durante la investigación realizada se constataron regularidades que limitan el aprendizaje de la Historia de Cuba por parte de los estudiantes, las cuales se revelan en: la contextualización espacio-temporal se realiza de manera espontánea y asistemática; los contenidos históricos que se imparten, carecen de un análisis de las relaciones espaciales y temporales de los hechos,  procesos y fenómenos históricos; no se aprovechan todas las potencialidades de la contextualización espacio-temporal para la aprehensión de hechos, procesos y fenómenos históricos en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba, existe poca orientación en el ordenamiento temporal e insuficiente ubicación en el espacio geográfico, de los hechos, procesos y fenómenos históricos; es limitado el desarrollo de habilidades específicas de la disciplina que permitan el desarrollo de la contextualización espacio-temporal.

Las insuficiencias antes expuestas, constatadas en la práctica, se reflejan en el poco conocimiento, motivación e interés de los estudiantes, así como en el limitado aprovechamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina Historia de Cuba. Como consecuencia, es necesario realizar un análisis teórico, de las reflexiones de autores que investigan la problemática en cuestión.

Entre los autores que han trabajado cuestiones referentes a las relaciones espaciales y temporales se encuentran: Ascencio, Carretero y Pozo (1989), Guibert (1993), González (2004), Jevey (2007), Blanco (2008), Véliz (2010), Heidegger (2011), Riera (29012), Romero (2014), Fabé (2014), Guerra (2014), Breijo (2016), Bonilla (2017), Rojas, Breijo y Novo (2018). Las reflexiones de dichos autores destacan la importancia del desarrollo de las relaciones espacio-temporales en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba para los diferentes niveles de enseñanza.

Materiales y métodos

La búsqueda científica exigió la utilización de diversos métodos que cumplen una función gnoseológica al favorecer el acercamiento al objeto que se investiga y realizar inferencias y valoraciones teóricas sobre su esencia. En virtud de ello, fueron priorizados: histórico-lógico para estudiar la génesis del problema en relación al proceso de enseñanza aprendizaje de la Historia de Cuba, permitió el estudio de la contextualización espacio-temporal de los contenidos históricos, las características esenciales de estay sus regularidades.

El método de análisis- síntesispermitió indagar en  los aspectos esenciales sobre los cuales se debe actuar para mejorar el aprendizaje de la Historia de Cuba, de forma específica  la contextualización espacial y temporal de los contenidos históricos.La revisión de documentos se empleó para recopilar información de valor, relacionada con el proceso de enseñanza – aprendizaje de la Historia. Los métodos anteriormente citados permitieron procesar la información y arribar a conclusiones al respecto.

Resultados y discusión

La contextualización es un  término de profundo uso en las diversas áreas del conocimiento  humano. Su utilización es frecuente entre los profesores y directivos que conducen y asesoran el proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina Historia de Cuba. Desde el punto de vista semántico guarda relación con el concepto contexto, que ha sido abordado por la psicología Goodwin (1961), la lingüística y la comunicación discursiva, que encuentra en el investigador Van (1983)  un punto de referencia. El contexto es un sustantivo masculino que tiene sinónimos como: entorno, ambiente, marco, escenario, situación, condición, contenido, los que se utilizan para hacer referencia a condiciones históricas concretas en las que tienen lugar los múltiples fenómenos de la realidad.

En la didáctica, la contextualización ha sido abordada como un principio que se encuentra en la base de la relación teoría-práctica. La autora comparte el criterio de la investigadora Addine (2004) la cual define la contextualización “como un proceso lógico de desarrollo del profesional que le permite ubicarse en las situaciones concretas de relevancia y actualidad, en la asignatura, disciplina, sociedad, y que es usada como marco motivacional y conductor temático para la presentación, desarrollo y evaluación de los contenidos, con fines de aprendizaje” (p.3).

Esta definición constituye un referente para la presente investigación pero no se asume porque está dirigida al desarrollo del profesional en su sentido amplio y lo que se persigue, en este caso, es profundizar en cuanto a su utilidad para el estudio de hechos, procesos y fenómenos históricos en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba.

En la didáctica de la historia, la contextualización es considerada desde distintos puntos de vista, con poco tratamiento teórico-metodológico. Entre los autores que brindan un tratamiento más particular a la problemática de la contextualización están: Arana (2000); Álvarez (2000); Rodríguez (2005); Prats (2006) y Véliz (2010).

En el campo de la Didáctica de la Historia de Cuba, la contextualización se infiere a partir de ideas de Díaz (2006) al plantear que “el alumno necesita ante todo representarse los hechos, las acciones de los personajes, de las masas; saber cómo eran, poder imaginarse lo más fielmente su ámbito cultural; o sea, poder formarse representaciones correctas de los lugares y las circunstancias en que ocurrieron los hechos”. (p.6).

Al examinar el proceso de asimilación de las relaciones temporales y espaciales se precisa la necesidad de la ubicación del personaje en su contexto social, económico y cultural, así como analizar los aspectos que pueden influir negativa o positivamente en un acontecimiento o en la actuación de una personalidad. La comprensión de los hechos, procesos y fenómenos sociales en el contexto en que se producen y el análisis de cambio histórico en la sociedad, adquieren sentido en la valoración, comprensión y enjuiciamiento de los rasgos y problemas centrales de la sociedad en el momento actual. Desde esta perspectiva, es conveniente proporcionar al estudiante un conocimiento global necesario para la interpretación de la realidad actual como construcción humana en el curso del tiempo y como marco general para la comprensión del tiempo histórico y el espacio histórico.

Las categorías espacio y tiempo han ocupado un lugar cimero en la polémica filosófica desde el período ilustrado hasta la actualidad. Estas categorías son asumidas por Kant en su obra Crítica de la razón pura como representaciones inherentes e inseparables a la propia conciencia humana. Con relación al espacio plantea que “el espacio no es algo objetivo ni real, ni substancia, ni accidente, ni relación, sino algo subjetivo e ideal, que brota de la mente, según ley estable, como un esquema coordinador de todo lo sentido externamente” (p. 82). Considera además, que el tiempo y el espacio son intuiciones a priori de la experiencia sensible “permanece para nosotros absolutamente desconocido qué sean los objetos en sí, independientemente de toda esa receptividad de nuestra sensibilidad (…) Nosotros únicamente nos ocupamos de nuestro modo de percibir. El espacio y el tiempo son sus formas puras; la sensación es su materia” (p. 83).

Según Newton “espacio y tiempo no van a ser propiedades de las cosas únicamente, en cierto sentido lo son, pero se encuentran por sobre ellas. Espacio y tiempo son realidades absolutas, el tiempo fluye por su propia naturaleza, sin relación con ninguna otra cosa externa y recibe el nombre de duración; mientras el espacio es permanente e inmutable” (Citado por José Vega, pág. 91)

En la teoría fundada por Carlos Marx y Federico Engels se establece que las categorías tiempo y espacio constituyen una condición inseparable de la materia. Posteriormente esta teoría fue enriquecida por Lenin (1986) quien es del criterio de que “en el universo no hay más que materia en movimiento, y la materia en movimiento no puede moverse de otro modo que en el espacio y el tiempo” (p. 25)

Los autores asumen esta teoría planteada por la filosofía marxista donde la dinámica del tiempo se explica desde la relación pasado-presente-futuro. En esta para lograr comprender el presente hay que conocer el pasado. De esta forma la experiencia del presente constituye un puente entre el pasado y el futuro, así se descubren los hilos conductores del devenir histórico y su avance hacia la construcción de la sociedad futura.

La filosofía ha prestado gran atención a las categorías espacio y tiempo como ejes que permiten el conocimiento. Actualmente este tema alcanza importancia en algunos ámbitos donde se abren una serie de nociones que están generando una revolución científica en las ciencias naturales y sociales. Las distintas formas de interacción que sostenemos en el mundo contemporáneo, plantean una comunicación donde prima la visualidad y para comprender esa visualidad es preciso hacer una lectura de ella, basada en la contextualización espacio-temporal, aspecto que permitirá el conocimiento de la realidad y el modo de relacionarse con ella.

Constituye una necesidad comprender el espacio y el tiempo como categorías determinadas socialmente, cambiantes de acuerdo con el contexto relacional de cada uno de los regímenes económicos y sociales. Abbagnano (2004) es del criterio de que “… el orden serial es propio de la relación antes y después. Un antes y un después puede ser determinado con referencia al espacio y al tiempo, al movimiento” (p.30).

Piaget (1978) escribió la primera gran obra sobre la percepción del tiempo y la construcción de nociones temporales en la infancia. El mérito incuestionable de este autor es que organizó por primera vez una teoría global de desarrollo del concepto de tiempo en el aprendizaje humano. Lo hace a partir de tres estadios o fases, que se corresponden al tiempo vivido, el tiempo percibido y al tiempo concebido, que también se han interpretado como tiempo personal, tiempo social y tiempo histórico. El límite presente en su obra radica en que la construcción y adquisición de las nociones temporales él las circunscribe a una edad determinada.

El espacio, según Piaget “es el conjunto de conexiones establecidas entre los cuerpos que percibimos o concebimos, es decir las relaciones que utilizamos para estructurar esos cuerpos y, por tanto, para percibirlos y concebirlos” (p.38). Esto significa que para que se estructure el concepto y el manejo del espacio, es necesaria su interrelación con los objetos y elementos del entorno, los movimientos, cambios y permanencias de los mismos.  Pagés (1999) afirma que el tiempo preside todo el desarrollo histórico, que la historia es impensable sin el tiempo, y que por tanto sin tiempo no hay historia. Es necesario establecer que este junto al espacio, constituyen atributos inseparables de la materia, tienen una estructura condicionada por el emplazamiento, el movimiento y la interacción de las masas de la materia e influye en los mismos.

El tiempo es un concepto de gran complejidad y sólo puede comprenderse desde una mirada amplia y transdisciplinar. Cada época ha dado un significado diferente al tiempo, cada cultura vive la temporalidad desde la diversidad. No existe una única percepción del tiempo, sino una gran variedad de experiencias y de representaciones. El tiempo es indisoluble con el espacio, tiempo y espacio no se pueden separar. Para llegar a entender la complejidad del espacio para establecer las interrelaciones entre los diversos elementos de este, es necesario el tiempo histórico.

Los investigadores Carretero y otros (1989), profundizan en la importancia del tiempo histórico en la enseñanza de la Historia, destacan lo relacionado con las nociones temporales, el cambio y la causalidad como nociones complejas del tiempo histórico. Sin embargo, estos autores no lograron precisar cómo debía enseñarse el tiempo histórico, al quedarse en enunciados muy generales, aunque de gran valor metodológico.

La Historia como el resto de las ciencias sociales coinciden en que el tiempo se explica como una estructura de conceptos: la memoria, las utopías, los cambios, la gestión del tiempo social, etc.  Son categorías del tiempo: cambio y permanencia, cronología y periodización, duración, causalidad, pasado-presente-futuro, explicación y comprensión. Según Guerra (2014): “[…] sin noción de tiempo histórico, los estudiantes percibirán en los cambios sociales las relaciones de continuidad y, por lo tanto, no desarrollarán la capacidad de percibir y comprender la proyección histórica de la realidad social. Para poder conocer el proceso histórico y sus regularidades es necesario el orden y el nexo lógico” (p.24).

La característica más importante del tiempo es su objetividad, en tanto existe junto al espacio y la materia en movimiento, independientemente de la acción cognoscitiva, valorativa y práctica del hombre sobre la realidad material. Según Araujo (1991), “[…] son peculiaridades del tiempo: la unidimensionalidad (transcurre desde el pasado, pasa por el presente y se proyecta hacia el futuro) y la irreversibilidad, que expresa la duración de los procesos y fenómenos de la vida material y espiritual” (p.50).

Es indispensable el establecimiento del orden lógico de los fenómenos históricos y su localización exacta en el tiempo, así como establecer las relaciones entre los hechos, principalmente los de causa-consecuencia y la comprensión correcta del contenido de los mismos. El investigador Jevey (2007) considera que:

“La temporalidad como contenido histórico esencial, se convierte en un eje articulador del proceso de enseñanza aprendizaje de la Historia. El eje articulador es aquel conocimiento y/o habilidad que por su nivel de jerarquía y esencialidad en la estructuración del sistema de contenidos se convierte en un elemento organizador en el proceso de comprensión de los hechos, procesos y fenómenos que se enseñan, garantizando la apropiación consciente de los conocimientos, la formación de las habilidades y los valores” (p.85).

Se debe enseñar a los estudiantes que cada hecho que se estudia está condicionado por causas de diferentes tipos y que estas se encuentran en los hechos que le antecedieron y que este hecho puede ser causa a su vez de hechos del futuro, aunque siempre de manera inmediata. Esta comprensión constituye la premisa necesaria para que los estudiantes interioricen la importancia histórica del hecho, proceso o fenómeno estudiado.

El tránsito hacia la postmodernidad trajo consigo una mayor focalización en el espacio en detrimento del tiempo. Los principales autores coinciden en la existencia de un auténtico giro espacial a partir de los años sesenta del pasado siglo, en que comenzó a gestarse un proceso de desconstrucción de ciertas categorías filosóficas vinculadas a la temporalidad.

En el campo de las ciencias sociales, desde una perspectiva de pensamiento crítico, el espacio se considera una variable básica de los hechos sociales y en constante relación dialéctica con la sociedad. Resulta entonces una necesidad estudiar el espacio que integra en sí un conjunto de prácticas que son necesarias para entender el territorio. Se deben utilizar diversos conceptos, categorías y recursos. Analizar hechos, procesos y fenómenos históricos, contextualizándolos espacialmente permite observar patrones, asociaciones y que se comprenda la dimensión espacial de los mismos. Según Arheim (1992) “el individuo se va apropiando del espacio de una forma gradual a lo largo de toda la existencia” (p.78).

Contextualizar el espacio es indispensable para el desenvolvimiento de un individuo en el mundo. Implica identificar y conocer características del espacio, reconocer el territorio como contexto de distintas actividades humanas y perfeccionar la capacidad de observar las múltiples relaciones que se establecen entre el ser humano y su ambiente. Todo acontecimiento o hecho tiene un escenario propio, al cual hay que aproximarse para la construcción de categorías de pensamiento permitan identificar los elementos constitutivos e interpretativos de las relaciones existentes entre el espacio físico y los movimientos generados en un tiempo determinado. La primera percepción del espacio físico es el paisaje, sin embargo, muchas veces las personas no son capaces de describir de forma clara el paisaje en el cual vive. Tal vez se debe a que no ha logrado construir una imagen lógica del espacio.

El tratamiento de las categorías espacio y tiempo han sido abordadas en textos de Didáctica de la Historia y en trabajos investigativos que se realizan frecuentemente. El tiempo es una categoría que refleja la duración y sucesión de los hechos, procesos y fenómenos que en su movimiento se dan en un espacio determinado. Para la ciencia histórica se convierte en un componente básico que determina su existencia, la manera de investigarse y la forma de explicarse los hechos, procesos y fenómenos históricos.

El tratamiento espacial y temporal requiere especial preparación metodológica por parte de los profesores de la disciplina Historia de Cuba para que el estudiante comprenda la esencia de los hechos, fenómenos y procesos a través de las relaciones causales. Las categorías filosóficas tiempo y espacio son básicas para el aprendizaje histórico y han penetrado profundamente en la conciencia humana durante miles de años. Si se parte de la idea de que todo existe en el tiempo y el espacio, estos conceptos se tornarían esenciales para la vida y el conocimiento del mundo.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba se debe guiar al estudiante en las reflexiones más generales sobre el fenómeno de la sociedad, de la información y el conocimiento y como vienen impactando y generando una redefinición de las nociones de tiempo y de espacio. En la dialéctica pasado-presente-futuro, la historia estudia todas las aristas de la actividad social y reconoce como sujetos de ella a protagonistas colectivos e individuales, lo que posibilita comprender los hechos y fenómenos históricos, así como revelar las tendencias del desarrollo social. Cuando se estudian los hechos históricos y estos son contextualizados espacial y temporalmente, los estudiantes desarrollan nociones y representaciones más concretas y exactas de lo estudiado y asimilan de forma más consciente el sistema de conocimientos.

Según Guirado y Guerra (2013) el espacio y el tiempo reúnen una serie de características comunes como: (p.115)

Ø  Son objetivos, en tanto existen fuera e independientemente de la conciencia del hombre

Ø  Son eternos, por cuanto, al igual que la materia ha existido siempre

Ø  Tienen carácter infinito e ilimitado como formas de existencia de la materia, pero como formas concretas de manifestación de la materia son limitados y finitos

Son diferentes en cuanto que:

Ø  El espacio real existe en forma tridimensional, expresa en lo fundamental la coexistencia de los objetos, hechos y fenómenos

Ø  El tiempo es unidimensional, en tanto marcha siempre en una sola dirección del pasado al futuro, pasando por el presente, por tanto, tiene carácter irreversible, lo que constituye otra de las características que lo hacen diferente al espacio, expresa la duración de los procesos en las cosas materiales

Los autores consideran que las categorías espacio y tiempo son el eje donde se fijan los hechos, procesos, fenómenos y situaciones que han transcurrido y transcurren. Entre las diversas formas de trabajar el tiempo, la cronología es una de las más utilizadas porque permite ordenar los sucesos según sus fechas para así establecer la relación entre tiempo histórico y el desarrollo de la contextualización espacio-temporal, lo que permite la apropiación del contenido histórico.

La enseñanza de la Historia de Cuba desempeña un papel importante en el currículo de los estudiantes de la carrera Licenciatura en Educación Especial, constituyendo una arista en la formación de convicciones patrióticas y profundos sentimientos hacia sus héroes, sus luchas y la visión del devenir histórico. La enseñanza de la Historia de Cuba no debe ser abstracta, los estudiantes tienen que conocer los hechos, sus protagonistas, causas y consecuencias en el tiempo y el espacio, precisamente para entenderlos y relacionarlos con la cotidianidad presente y futura. Actualmente, uno de los principales retos como parte de la formación profesional de los estudiantes es el desarrollo de la contextualización espacio-temporal, que permitan al futuro egresado penetrar en la esencia de los problemas actuales, descubrir sus causas, establecer generalizaciones, pensar de manera acertada y creadora en la profesión.

El contenido histórico constituye un componente esencial de la cultura general integral que requiere la formación de los estudiantes en las universidades. La búsqueda de caminos para promover los cambios y las transformaciones en ese escenario, exige el dominio pleno de conocimientos, habilidades y capacidades, que le aportarán las herramientas para discernir, discriminar, establecer relaciones y poder llegar a construir generalizaciones, a partir del contenido de la Historia de Cuba.

Es por ello que la contextualización espacio-temporal forma parte del perfil de habilidades que debe demostrar el estudiante durante su desempeño profesional. Según los autores Ronquillo, Cabrera y Barberán (2019) “el desarrollo profesional es un proceso complejo que demanda para su estudio determinados factores, debido a la capacidad del sujeto de transformar en experiencia significativa y acontecimientos cotidianos, generalmente desde un proyecto personal y colectivo” (p.1).

Existe una amplia bibliografía relacionada con el tema que se aborda y aunque sus resultados se han sistematizados, es insuficiente aun lo que la teoría aporta para trabajar el tiempo y el espacio histórico en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba. Esto puede incidir para que en la práctica no estén resueltos los problemas que existen con relación a la contextualización espacio-temporal.

Diversos investigadores han abordado cuestiones referentes a las categorías espacio y tiempo. En el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba destacan algunos autores, Romero (2014), Fabé (2014), Guerra (2014), Breijo (2016) entre otros. Sin embargo, aún no ha sido suficiente su tratamiento didáctico en la disciplina Historia de Cuba para la formación del futuro profesional. El estudiante debe aprender a contextualizar histórica y socialmente su actividad profesional. Esta es una habilidad que le permite el análisis crítico de los múltiples problemas que surgen en el ejercicio de la profesión y expone las relaciones del método de la ciencia con el contenido mediante la actividad teórica y práctica.

Los objetivos y habilidades del proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba deben corresponderse con los objetivos generales del Modelo del Profesional que definen las características del egresado. Dentro del sistema de habilidades a desarrollar por los estudiantes en la disciplina Historia de Cuba se hace referencia en el programa a ubicar hechos en tiempo y localizarlos en el espacio. Entre las indicaciones metodológicas generales para la organización del proceso se hace referencia al tratamiento de las relaciones causales y espacio-temporales, el orden cronológico de los hechos y como medios de enseñanza que no deben faltar en el desarrollo de los temas, la línea del tiempo y el mapa. Se recomienda además tomar en consideración ideas de partida para la concepción de la docencia que se lleva a la práctica. Entre estas ideas destaca que la enseñanza de la Historia de Cuba se apoya en las categorías del tiempo histórico y el espacio histórico, que posibilitan contextualizar y entender en toda su complejidad la dinámica de los hechos, fenómenos y procesos objeto de estudio.

La contextualización espacio-temporal es una habilidad del pensamiento al igual que el vocabulario, la ortografía, la expresión de ideas, la descripción, la comprensión, la memoria, el sentido crítico, la observación, la interpretación, entre otras. Esta habilidad es específica de la disciplina Historia de Cuba y tiene como objetivo central el desarrollo del pensamiento crítico de los estudiantes. Mediante esta habilidad se desarrolla progresivamente la aprehensión temporal y la aplicación de los conceptos de tiempo y de espacio.

El estudiante podrá contextualizar, ubicar y posteriormente comprender los procesos y acontecimientos estudiados. A medida que progresen, serán capaces de reconocer elementos comunes y distintivos en el pasado que les permitirá distinguir períodos relacionados con los fenómenos históricos. Por tanto, la contextualización espacio-temporal en la Historia de Cuba ha de ser concebida como una necesidad y debe desarrollarse en todas las clases. La contextualización espacio temporal tiene gran relación con la comprensión del tiempo como algo continuo para entender y concebir la sucesividad del tiempo y de aplicar la concepción de temporalidad y ritmos en el estudio de hechos y acontecimientos.

La contextualización espacio -temporal permite ubicar el hecho, proceso o fenómeno en el lugar en el que ocurrió, así como los contextos en el que se desarrolló, ya sean económicos, políticos, sociales y culturales. Permite, además, el orden y el nexo lógico en el proceso histórico ya que en estas relaciones espaciales y temporales deben efectuarse caracterizaciones, comparaciones, argumentaciones y valoraciones a partir del dominio de su contenido esencial y de sus relaciones internas. Estas son necesarias para llevar a cabo representaciones precisas del contenido de los acontecimientos, sin los cuales es imposible crear el concepto de tiempo histórico y determinar relaciones multilaterales y variadas.

Desarrollar la contextualización espacio-temporal resulta de suma importancia e implica que el estudiante trabaje con la gráfica del tiempo, con láminas, las cuales permiten formar representaciones más claras y concretas de las diferentes épocas históricas, con los mapas, que facilitan el desarrollo del particular, ya que pueden comprender que el hecho o suceso histórico ocurrió en un lugar determinado. Esto requiere, además, recrear las características del lugar en el que ocurren los hechos y de cómo el entorno, en muchas ocasiones distingue a ese hecho.

Es importante que el estudiante pueda llegar a contextualizar espacial y temporalmente porque en su práctica profesional se presentarán situaciones que demandará de él gran preparación. El desarrollo de la contextualización espacio-temporal es una premisa para desarrollar en el futuro profesional habilidades que le sarán de gran utilidad en su futura profesión.  El investigador Romero (2014) considera que “es un requisito esencial la formación de una cultura histórica en el profesional, como punto de partida para contribuir al desarrollo del modo de razonar histórico. Se trata de descubrir en el tiempo y el espacio la dimensión humana, las proezas del hombre, su esfuerzo, sus valores. El estudio del objeto histórico-social en su desarrollo supone la reflexión de los orígenes, de las raíces, de lo estudiado hasta su devenir, teniendo en cuenta las relaciones causales, temporales y espaciales, y solo así comprender los procesos” (p.21).

Según Guerra (2014) y Bonilla (2017) para el logro de estos objetivos se aspira a una concepción desarrolladora de la enseñanza-aprendizaje de la Historia y sus habilidades intelectuales, especialmente la contextualización espacio -temporal. De esta forma, luego de un proceso de sistematización teórica la autora considera que para desarrollar la contextualización espacio-temporal se requieren la utilización de variados métodos y procedimientos, así como la realización de múltiples actividades que posibiliten el logro de los objetivos y, por tanto, un salto cualitativo en la asimilación de los conocimientos en el desarrollo intelectual.

Conclusiones

El desarrollo de la contextualización espacio-temporal en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba constituye una necesidad y prioridad para la formación delos futuros profesionales. Es, además, uno de los componentes esenciales de la disciplina Historia de Cuba para lograr comprender la concatenación histórica de los sucesos enmarcados en un período determinado.

La conexión del espacio y el tiempo entre sí y con la materia ha pasado a ser una directriz de la ciencia moderna. Sin tomar en consideración el nexo del espacio y el tiempo entre sí y con la materia en movimiento es imposible comprender los procesos que están subordinados a la ley del desarrollo.Existe la necesidad de profundizar y trazar estrategias para favorecer la contextualización espacio-temporal en los estudiantes universitarios, como uno de los ejes imprescindibles para el desempeño en la práctica educativa del futuro profesional.

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Conflicto de intereses

Los autores declaran que no existe conflicto de intereses

Declaración de contribución de autoría:

Dimelsa Rivas-Dusut: Conceptualización, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Validación, Redacción de original.

Gabriel Eduardo Oliver-Castillo: Investigación, Curación de datos, Análisis formal, Supervisión, Redacción y edición.

Tatiana María Lorenzo-Curbelo: Investigación, Curación de datos, Adquisición de fondos, Recursos, Visualización.