José de la Luz y Caballero

Universidad Certificada

 

Revista Certificada

Estamos en:

 

 

 

 

 

Contador de Visitas

¿Quién está en línea?

Tenemos 90 visitantes y ningún miembro en línea

Biografía Sintética de Don José de la Luz y Caballero

 José de la Luz y Caballero, nació en la ciudad de La Habana el día 11 de julio de 1800. Fueron sus padres D. Antonio de la Luz Poveda, Teniente Coronel de Milicias y Regidor del Ayuntamiento de La Habana y Dña. Manuela Teresa Caballero y González de la Torre.
En 1807 falleció su padre, quedando su educación a cargo de su madre y de su tío el sabio sacerdote cubano José Agustín Caballero, director por muchos años del Real y Conciliar Colegio Seminario de La Habana, de quien recibió las primeras lecciones.
En 1812 comenzó a estudiar Latín y Filosofía con el R. P. Maestro Fray Luis Gonzaga Valdés; inclinándose a la carrera eclesiástica recibió la primera tonsura y las cuatro órdenes menores.
En marzo de 1817 recibió el grado de Bachiller en Filosofía después de haber seguido un curso de Derecho Aristotélico en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, con el catedrático interino Don Bernardo del Riesgo.
Por la misma época continuaba sus estudios eclesiásticos con su tío el Pbro. Caballero, siguiendo al mismo tiempo los cursos de leyes que se daban en la misma institución y de que estaba encargado el erudito D. Justo Vélez, catedrático del Seminario, haciendo Luz rápidos progresos en estos estudios, que culminaron en el grado de Bachiller en Leyes a claustro pleno, defendiendo una proposición sobre la materia de testamentos, a fines de 1820 y vistiendo todavía el traje talar.
Después de haber oído por algún tiempo las clases del Padre Varela en el Seminario de La Habana, y de ocurrir el viaje de Saco el año 1824, fue nombrado Luz Caballero para sustituirlo en la Cátedra de Filosofía, comenzando sus lecciones en aquel establecimiento el día 4 de septiembre de 1824.
En mayo de 1828 emprendió viaje a América y más tarde a Europa con el fin de ampliar sus conocimientos y reponer su salud, recorriendo entonces después de los Estados Unidos algunos países de Europa.
En 1831 regresó a Cuba, comenzando a circular entonces la obra Viajes por Egipto y Siria, de Volney, traducción y notas de Luz, así como adiciones y comentarios del mismo.
En 1833 luchó por el establecimiento de la Academia Cubana de Literatura conjuntamente con Saco, Del Monte y otros cubanos.
Fue autor de la magnífica representación de Saco al Gral. Tacón, que es un exponente de la entereza de su carácter.
En 1834 defendió calurosamente a Saco atacado por D. Juan Justo Reyes bajo el seudónimo de ''Aritmético furioso" en una serie de artículos que Luz publicaba con el título: "Cuatro palabras al Aritmético curioso", vigorosos artículos que merecen ser leídos siempre con cariño por todos los cubanos.
Ya desde 1833 estaba consagrado en parte a la enseñanza, laborando especialmente por la aplicación del método explicativo que había sido iniciado en Cuba por el P. Varela. Obedeciendo a estos principios publicó Luz su Libro de lectura graduada.
Su afán en esta época era la creación del "Instituto Cubano", a imitación del Instituto asturiano que en Gijón había fundado el distinguido escritor español D. Gaspar Melchor de Jovellanos, en cuyo proyecto también abogaba por la creación de la Escuela Normal.
En 1834, se hizo cargo de la dirección del Colegio de Carraguao, e inaugura un curso de Filosofía.
Desde 1834 hasta 1842, figura como miembro prominente y director de la Sociedad Económica de Amigos del País, en cuyo cargo se encontraba Luz cuando se pretendió expulsar de ella a Mr. David Turnbull, cónsul inglés, dando motivo a la exposición enérgica que produjo la revocación del acuerdo, alegando Luz para ello los preceptos del Reglamento que habían sido vulnerados, y, poniéndose frente al Cap. Gral. Valdés.
En 1835 publicó Luz Caballero algunos trabajos notables. El primero fue el artículo necrológico sobre el Pbro. José A. Caballero, su tío, publicado en el Diario de La Habana número de 20 de abril, y el segundo su comentario sobre el primer lomo de las Cartas a Elpidio por el Padre Varela, publicadas en el mismo Diario de La Habana, en el número de fecha 29 de diciembre.
En 1838 vuelve Luz al magisterio obteniendo autorización para fundar una Cátedra de Filosofía en la Universidad, la cual desempeña hasta 1843, en que por el quebranto de su salud se ve en la necesidad de emprender un nuevo viaje a Europa, sustituyéndole entonces en la cátedra el distinguido escritor cubano D. Joaquín Santos Suárez.
En 1840 pronunció en el Cementerio general, el elogio fúnebre del ilustre cubano D. Nicolás Manuel de Escobedo, que había fallecido en París, siendo con Del Monte, Saco, Luz y Varela uno de los cubanos que más se distinguieron en defensa de los derechos de Cuba.
En 1843, emprende el viaje a París que, como antes se dice, obedecía a su estado de salud. Don Pepe padecía del estómago y de una afección nerviosa.
En el año 1844, se encontraba en el Hotel de Prusse, en París, cuando supo que se le había comprometido en la conspiración llamada “De la Escalera”, por la clase de tormento que se le aplicaba a los infelices condenados; desafiando todos los peligros y desoyendo todos los consejos, Luz emprende inmediatamente viaje a La Habana y se presenta a la Comisión Militar Permanente para anonadar a sus jueces con la rectitud de sus principios y el alto concepto de moral y de justicia que vivían en aquel hombre sencillo, que fundaba toda su defensa en su propia inocencia.
La salud del sabio Maestro después de aquellos sucesos quedó más quebrantada aún, teniendo por ello que permanecer siempre en su casa.
En 1848 estableció en la barriada del Cerro, entonces residencia de la aristocracia habanera, el Colegio "EL Salvador", el cual reunía todas las condiciones del plan propuesto en el programa del Instituto Cubano. Su colegio fue el más notable de los que ha tenido Cuba hasta ahora.
En 1850 con motivo de una violenta epidemia de cólera que azotó a La Habana, perdió Luz a su hija María Luisa, que era la imagen fiel de tan digno padre. Esto abatió grandemente a Don Pepe, pero jamás nadie le oyó quejarse, ni hablar de tan gran desgracia, mas sí le vieron sus discípulos, muchas veces, cuando se encontraba a solas, correr por sus mejillas las lágrimas.
Con motivo de la antedicha epidemia el colegio permaneció cerrado por algún tiempo, siendo abierto nuevamente en la calle de Teniente Rey No. 39, donde estuvo hasta 1858 en que se trasladó a la Calzada del Cerro 797, donde hoy se encuentra el Colegio San Vicente de Paúl, y en cuya casa, en el salón de la Biblioteca del Colegio en que se había formado la conciencia de aquella pléyade de cubanos, que más larde fueron a hacer la libertad de nuestra patria, dejó de existir el día 22 de junio de 1862 el virtuoso Maestro, que para los cubanos constituye un símbolo y un padre espiritual.

[La presente Síntesis Biográfica de José de la Luz y Caballero fue facilitada al Comité Editor por el Dr. C. Falconeri Lahera Martínez, la cual se encuentra en: Aforismos de José de la Luz y Caballero. La Habana, Editorial Lex, 1960. 142p.  (Biblioteca de Clásicos Cubanos, 2)].

Copyright © 2017 Revista Luz.
Biblioteca Universitaria Miguel de Cervantes Saavedra. Avenida de los Libertadores, No. 278. Holguín. Cuba. CP 81000 | Puede contactarnos: luz@ucp.ho.rimed.cu
Teléfono (53) (24) 481970 | Todos los derechos reservados | Resolución deseable 1024x768